Mejora de la salud materno-infantil fortaleciendo la red de asistencia primaria

Aunque el Hospital General Rural de Gambo, al sudeste de Etiopía, atiende a muchas personas anualmente, la mayor parte de mujeres embarazadas y niños que necesitan atención sanitaria nunca llegan al hospital, por su difícil acceso y la pobreza. Para la mejora en la calidad de la atención primaria de las comunidades, se quiere llevar a cabo un programa de formación de las trabajadoras sanitarias rurales, sobre todo en temas de salud materno-infantil y desnutrición.

Etiopía es el segundo país más poblado de África con 105 millones de habitantes. La esperanza de vida al nacer es de 63 años. Ocupa el puesto 174 en el ranking de IDH (PNUD, 2015). La población comprende 80 grupos étnicos, de los cuales un 85% vive en zonas rurales. La cobertura sanitaria está limitada al 46% de la población. Hay un médico por cada 56.000 habitantes, un hospital atiende a unos 668.750 habitantes y un centro de salud a 37.000. En los últimos 5 años, el acceso a los servicios sanitarios en las zonas urbanas se ha incrementado del 59% al 71%, en cambio en las zonas rurales este incremento ha sido mínimo, debido a que los servicios médicos y hospitalarios del país se encuentran aún muy centralizados.

En el sudeste de Etiopía, a 245 Km. de la capital, Addis Abeba, se encuentra el Hospital General Rural de Gambo, que pertenece a la región de Oromia, zona de Arsi Oeste, distrito de Kore. Está a 18 Km. de la ciudad más cercana, Arsi-Negele. Junto con el Hospital Regional de Shashemane, se trata de los únicos hospitales operativos en esta zona. El Hospital está gestionado por los Misioneros de Los Consolata desde hace más de 45 años y el Director Médico es un médico español. Atiende a 250 pacientes por día en las consultas externas, con una tasa de ingresos de 300 pacientes por mes y capacidad de 150 camas. En el radio de acción del hospital hay 5 centros de salud que son supervisados y coordinados por el hospital y cada centro de salud supervisa a 5 puestos de salud rurales de su zona. La población de referencia del hospital es de 458.112 personas. Provienen del medio rural, cuya actividad económica de subsistencia se basa en la agricultura y la ganadería. Los bajos ingresos y nivel educativo son también características básicas en la mayor parte de los beneficiarios. Viven con 246 euros por pers/año, una cifra inferior a la media nacional.

Mejora de la salud materno-infantil 

Aunque el hospital de Gambo atiende a muchas personas al año, la realidad es que la mayor parte de los niños que necesitan atención sanitaria, así como las mujeres embarazadas, nunca llegan al hospital debido a la dificultad de acceso y a la pobreza. Según el sistema sanitario etíope, en cada kebele o comunidad debe haber un puesto de salud con un trabajador sanitario rural para ofrecer una atención básica, pero, a menudo, dichos trabajadores no pueden desempeñar su cargo correctamente por falta de conocimientos y recursos de apoyo.

Para mejorar la calidad de la atención primaria facilitada en las comunidades, desde el hospital se quiere llevar a cabo un programa de formación de las trabajadoras sanitarias rurales, principalmente en temas de salud materno-infantil y desnutrición, para que sean capaces de detectar éstas y otras enfermedades del niño y la mujer, tomar las medidas adecuadas en cada caso y realizar el seguimiento necesario.

Tras recibir la formación, las trabajadoras sanitarias darán charlas a la población, con especial atención a las madres. Las actividades formativas también se hacen extensivas a los líderes comunitarios y religiosos. Para asegurar el éxito de todas estas actividades, el socio local va a celebrar reuniones para mejorar la coordinación entre los centros de salud de cada poblado y el hospital. Con el fin de proporcionar un correcto tratamiento y seguimiento de la población menor de 5 años con desnutrición y de las mujeres en el embarazo y parto, el proyecto también pretende fortalecer las unidades hospitalarias de materno-infantil y pediátrico-nutricional.

Por todo ello, los Misioneros de la Consolata piden la colaboración de Manos Unidas para llevar al cabo el programa de formación y sensibilización sanitaria y para adquirir los equipos médicos necesarios en las dos unidades y renovar el mobiliario en mal estado, adquirir complementos nutricionales y una pequeña parte de las medicinas. La duración del proyecto es de dos años y beneficiará a 24.127 personas al año. El socio local aportará el 51,85% al proyecto en concepto de suministros y sueldos médicos.

 

Para que Manos Unidas pueda llevar a cabo proyectos como este.

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