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Fundación de Manos Unidas
En 1959 comenzaron a preparar la primera Campaña contra el Hambre, que se celebraría oficialmente en 1960 y daría origen a lo que hoy conocemos como Manos Unidas.
Desde nuestros inicios, Manos Unidas nace marcada por una doble dimensión: la denuncia y la acción. Denunciamos las causas estructurales del hambre y trabajamos, al mismo tiempo, para transformar la realidad. Entendemos que combatir la pobreza exige mucho más que atender emergencias: implica acompañar procesos de desarrollo, fortalecer comunidades y defender la dignidad humana allí donde se encuentra amenazada.
Aquellos primeros años estuvieron llenos de pequeños gestos que fueron creciendo hasta convertirse en una gran red solidaria. Las campañas de ayuno voluntario y las colectas parroquiales movilizaron a miles de personas en toda España. Poco a poco, el compromiso ciudadano se convirtió en proyectos concretos de educación, salud, agricultura y promoción de la mujer en distintos países del mundo. En 1970, la Conferencia Episcopal Española consolidó oficialmente la colecta extraordinaria contra el hambre en todas las parroquias del país, fortaleciendo el alcance de la organización.
En 1978, Manos Unidas adquirimos personalidad jurídica propia y pasamos a denominarnos “Manos Unidas – Comité Católico de la Campaña contra el Hambre en el Mundo”. Aunque nuestra estructura ha evolucionado con el tiempo, nuestra esencia ha permanecido intacta: ser una organización de la Iglesia católica comprometida con la lucha contra el hambre, la pobreza y las desigualdades.
Evolución y áreas de trabajo
A lo largo de nuestra historia, hemos evolucionado a la par de los desafíos del mundo. Hemos ampliado nuestros ámbitos de trabajo incorporando cuestiones como la justicia climática, la igualdad de género, el acceso al agua, la educación, la salud, la soberanía alimentaria o la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, nuestra misión esencial continúa siendo la misma: combatir el hambre y las causas que lo provocan.
Nuestra historia es también la historia de miles de mujeres que sostienen la organización desde el voluntariado, la cercanía y la convicción ética. El papel femenino no es circunstancial; forma parte de nuestra identidad fundacional. Desde las primeras impulsoras hasta las actuales responsables, pervive una manera de entender la solidaridad basada en el compromiso y la responsabilidad compartida.
La dimensión eclesial constituye otro rasgo esencial de nuestra identidad. Como organización de la Iglesia católica en España, nuestra acción se inspira en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y en valores como la dignidad humana, el destino universal de los bienes, la justicia social y el compromiso con las personas empobrecidas.
Principales hitos de la historia de Manos Unidas
La UMOFC lanza un manifiesto internacional contra la pobreza y el hambre, promoviendo el compromiso global frente a la desigualdad.
Las Mujeres de Acción Católica impulsan la primera campaña en España, origen de Manos Unidas, movilizando parroquias y ciudadanía.
Se financian proyectos en África, Asia y América Latina en alimentación, agricultura, salud y educación con socios locales.
La Conferencia Episcopal Española institucionaliza la colecta en parroquias, consolidando su red social y eclesial.
Manos Unidas adquiere personalidad jurídica propia como organización católica de cooperación al desarrollo.
Crece la red de delegaciones y voluntariado, reforzando la educación para el desarrollo y la sensibilización social.
Se amplían ámbitos como salud, agua, educación, igualdad y derechos humanos, consolidando su presencia internacional.
La organización alinea su trabajo con la agenda de Naciones Unidas contra la pobreza y el hambre.
Se celebran cinco décadas de trabajo con el apoyo de voluntarios, socios y comunidades beneficiarias.
Reconocimiento a su labor en más de 60 países en la lucha contra la pobreza y la promoción del desarrollo.
Adaptación a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, reforzando igualdad, salud, educación y sostenibilidad.
Respuesta humanitaria global para garantizar alimentación, salud y protección en comunidades vulnerables.
Manos Unidas sigue trabajando en decenas de países junto a organizaciones locales para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables, combinando cooperación, acción humanitaria y sensibilización social.