Promoción del acceso escolar a secundaria de la comunidad tribal de Borkola

Promoción del acceso escolar a secundaria de la comunidad tribal de Borkola

País

Duración

12 meses

Año de inicio

2024

Importe

107.954 €

Referencia

78081

Sectores

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Una vida marcada por la pobreza, el río y la falta de oportunidades en Assam

En las llanuras de Assam, al noreste de la India, el río Brahmaputra marca el ritmo de la vida de miles de familias. Sus aguas son fuente de riqueza, pero también de incertidumbre. Cada año, las crecidas provocan inundaciones que afectan a las cosechas, dañan viviendas y dificultan todavía más la vida de comunidades que ya viven en condiciones muy precarias. En esta región se encuentra Borkola, una zona rural del distrito de Nagaon donde la mayoría de la población pertenece a comunidades tribales y campesinas que dependen casi exclusivamente de la agricultura del arroz para sobrevivir.

Las familias de esta zona trabajan duro para salir adelante. Durante la temporada agrícola cultivan pequeñas parcelas y, cuando terminan las cosechas, muchos hombres se ven obligados a emigrar temporalmente a otras ciudades para trabajar en la construcción, en canteras o en explotaciones mineras. Las mujeres suelen quedarse en las aldeas, ocupándose del hogar, de los hijos y de las tareas agrícolas. Aunque son respetadas dentro de la comunidad, todavía tienen una participación limitada en la toma de decisiones y pocas oportunidades para acceder a estudios superiores o desarrollar una actividad profesional propia.

La pobreza forma parte del día a día de muchas familias. Se estima que cerca del 80 % de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y depende en parte de ayudas públicas para cubrir necesidades básicas. Los servicios sanitarios son escasos y las enfermedades relacionadas con la falta de recursos siguen siendo frecuentes. La malaria, la anemia, las infecciones de piel o las enfermedades intestinales afectan especialmente a la población infantil. A ello se suman problemas sociales como el alcoholismo o la violencia de género, que también tienen presencia en la zona.

En este contexto, la educación se convierte en una de las pocas herramientas capaces de romper el círculo de la pobreza. Sin embargo, acceder a ella no siempre resulta sencillo. Aunque existen algunas escuelas públicas de educación primaria y secundaria, muchas familias encuentran dificultades para mantener a sus hijos estudiando durante años. Las distancias, la falta de plazas y las limitaciones económicas hacen que muchos niños abandonen prematuramente los estudios. Las niñas son quienes suelen verse más perjudicadas. Tradicionalmente, muchas familias consideraban que su futuro pasaba por el matrimonio infantil y el cuidado del hogar, pero poco a poco esta realidad empieza a cambiar.

Los padres y madres de Borkola comienzan a descubrir que la educación puede abrir nuevas oportunidades para sus hijos e hijas. Muchas familias ven por primera vez cómo una nueva generación tiene la posibilidad de terminar la escuela, acceder a estudios superiores o aprender una profesión que les permita construir un futuro diferente.

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Promoción del acceso escolar a secundaria de la comunidad tribal de Borkola

La educación como oportunidad: el crecimiento del colegio Holy Cross

Ese cambio ha sido posible, en gran parte, gracias al trabajo de las Hermanas de la Cruz de Chavanod. Antes de instalarse definitivamente en Borkola en 2009, las religiosas recorrieron las aldeas de la zona, hablaron con las familias y realizaron un censo para identificar a los niños que no estaban escolarizados. Organizaron reuniones con padres, madres y líderes comunitarios para explicar la importancia de la educación. Poco a poco fueron generando confianza y despertando el interés de toda la comunidad.

La respuesta fue inmediata. Fueron las propias familias quienes solicitaron la creación de una escuela y quienes ofrecieron su colaboración para ponerla en marcha.

Así nació el colegio Holy Cross. Los comienzos fueron muy humildes. Las primeras clases se impartían en una sencilla construcción de bambú. Sin embargo, el compromiso de las religiosas y el entusiasmo de las familias hicieron crecer rápidamente el proyecto. En 2013, gracias al apoyo de Manos Unidas, aquella pequeña escuela se transformó en un edificio permanente que permitió mejorar considerablemente las condiciones de aprendizaje.

Desde entonces, el número de alumnos no ha dejado de aumentar. Actualmente estudian allí 450 niños y niñas procedentes de catorce aldeas cercanas. Muchos de ellos son la primera generación de sus familias que asiste regularmente a la escuela. Para numerosos padres, ver a sus hijos estudiar es algo que ellos nunca tuvieron la oportunidad de hacer.

Pero el crecimiento del colegio ha traído consigo un nuevo desafío. Cada año más estudiantes terminan la educación básica y desean continuar sus estudios de secundaria. El problema es que las instalaciones actuales ya no son suficientes para responder a esta demanda ni cumplen completamente con los requisitos establecidos por las autoridades educativas para impartir los cursos superiores.

Las familias se encuentran entonces ante una difícil decisión. Algunos jóvenes deben desplazarse largas distancias para encontrar una plaza en otro centro. Otros abandonan los estudios porque el coste o la distancia hacen imposible continuar. En muchos casos, son precisamente las niñas quienes dejan de estudiar antes.

Para evitar que esto ocurra, las Hermanas de la Cruz de Chavanod plantean ahora una nueva ampliación del colegio. El proyecto consiste en la construcción de un nuevo edificio de dos plantas que permitirá albergar las clases correspondientes a los niveles XI y XII de secundaria, además de disponer de espacios adecuados para asignaturas optativas y una biblioteca.

Gracias a esta ampliación, el colegio podrá ofrecer un itinerario educativo completo, permitiendo que los estudiantes continúen su formación sin abandonar un entorno que conocen y en el que se sienten seguros. La nueva infraestructura beneficiará directamente a 610 niños y niñas, incluyendo a los actuales alumnos y a las nuevas incorporaciones previstas durante los próximos años.

Pero detrás de los números hay historias concretas. Hay niñas que podrán retrasar matrimonios tempranos para seguir estudiando. Hay jóvenes que tendrán más posibilidades de acceder a la universidad o a una formación profesional. Hay familias que verán cómo sus hijos pueden aspirar a oportunidades que hasta hace poco parecían inalcanzables.

Durante una visita realizada al colegio en 2023, pudimos comprobar personalmente la necesidad de esta ampliación. Las aulas estaban llenas de vida, los alumnos participaban con entusiasmo y el ambiente educativo era excelente. También pudimos escuchar la preocupación de la directora, la hermana Alice, que explicaba las dificultades para seguir creciendo sin disponer de nuevas instalaciones.

Su preocupación era compartida por toda la comunidad. No se trataba únicamente de cumplir una normativa educativa. Se trataba de asegurar que los jóvenes de Borkola pudieran seguir estudiando y construyendo un futuro mejor.

Durante doce meses, Manos Unidas colaborará con las Hermanas de la Cruz de Chavanod para hacer realidad esta nueva etapa del colegio Holy Cross. Una apuesta por la educación que contribuye directamente al Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, Educación de Calidad, y que sigue sembrando oportunidades allí donde más se necesitan.