Mejora del acceso a los servicios educativos de primaria en Utange
Sectores
Vivir en Utange: pobreza, desplazamiento y falta de oportunidades educativas
En Utange, una zona situada a unos veinte kilómetros de Mombasa, muchas familias viven cada día con la incertidumbre de no saber si podrán ofrecer a sus hijos las oportunidades que ellas nunca tuvieron. Aunque se encuentra relativamente cerca de una de las ciudades más importantes de Kenia, la realidad de esta comunidad es muy distinta a la imagen de desarrollo que a menudo se asocia a los grandes núcleos urbanos.
La mayoría de las familias pertenecen a la etnia giriama y sobreviven gracias a pequeños trabajos informales. Muchos hombres y mujeres venden productos en la calle, trabajan como empleados domésticos o realizan tareas de vigilancia en propiedades privadas. Los ingresos son escasos y, en muchos casos, insuficientes para cubrir las necesidades más básicas del hogar.
A esta situación se suma la venta de tierras a bajo precio, lo que ha provocado el desplazamiento de muchas familias hacia suburbios más densamente poblados y con menos recursos.
Las consecuencias afectan especialmente a los niños y niñas. Cuando los recursos familiares son limitados, la educación se convierte en un lujo difícil de sostener. En Utange apenas existen opciones educativas accesibles: una escuela privada inaccesible para la mayoría y una escuela pública saturada a más de dos kilómetros de distancia.
Esta falta de acceso genera situaciones que afectan a toda la familia. Muchos niños permanecen en casa, y son las hermanas mayores quienes suelen asumir su cuidado. Muchas adolescentes abandonan la escuela para encargarse de sus hermanos menores, mientras sus madres buscan ingresos. Otras veces son las propias madres quienes renuncian a trabajar.
Se crea así un círculo difícil de romper: la falta de educación limita las oportunidades, la pobreza condiciona las decisiones y la siguiente generación repite los mismos obstáculos.
En la zona también preocupan problemas como el desempleo juvenil, la falta de perspectivas de futuro y la escasez de espacios educativos, lo que favorece situaciones de vulnerabilidad como el consumo de drogas o la radicalización de algunos jóvenes.
Imagen
La escuela como oportunidad: un proyecto comunitario para romper el ciclo de pobreza
Hace algunos años, las Hermanas del Inmaculado Corazón de María comenzaron a trabajar junto a la comunidad para responder a estas necesidades. Escucharon a las familias, compartieron sus preocupaciones y buscaron soluciones nacidas de la propia realidad de Utange. Fruto de ese trabajo conjunto surgió la escuela Moyo Safi wa Maria.
Con el apoyo de Manos Unidas se construyó una guardería que abrió sus puertas en 2022 y que hoy atiende a 150 niños y niñas pequeños. Durante la visita a la escuela se pudo comprobar el cuidado de las instalaciones y un ambiente de acogida y esperanza.
Sin embargo, el crecimiento de la comunidad ha puesto de manifiesto una necesidad urgente: los niños que terminan la etapa infantil necesitan continuar sus estudios, pero las opciones siguen siendo muy limitadas.
Por esta razón, las Hermanas proponen ampliar la escuela con un nuevo bloque de educación primaria que permitirá crear 250 nuevas plazas para niños y niñas de entre 4 y 12 años. La intención es que ninguna familia tenga que renunciar a la educación por motivos económicos, con matrículas asequibles o gratuitas en los casos más vulnerables.
La nueva escuela se construirá dentro del mismo recinto de la guardería, en un terreno con acceso a agua y electricidad, preparado para el crecimiento del proyecto. La comunidad participa activamente mediante voluntariado en el cuidado de espacios, plantación de árboles y mantenimiento.
El verdadero valor del proyecto va más allá de las aulas. Cada niño que permanece en la escuela tiene más posibilidades de acceder a un empleo digno en el futuro. Cada niña que continúa estudiando reduce el riesgo de abandonar sus estudios por responsabilidades familiares.
El acceso a la educación también permite a las madres desarrollar actividades económicas, mejorando la alimentación, la salud y el bienestar del hogar.
Las Hermanas buscan que la escuela sea un espacio donde se transmitan valores de respeto, convivencia y responsabilidad, además de conocimientos académicos.
Se espera que, una vez finalizado el proyecto, cientos de niños y niñas tengan acceso a una educación de calidad cerca de sus hogares, junto con una mejora en las oportunidades laborales de las familias.
El proyecto tendrá una duración de doce meses y cuenta con el apoyo de Manos Unidas, que financiará la construcción del nuevo edificio escolar. Las Hermanas aportarán el terreno y el equipamiento de las aulas, demostrando su compromiso con la comunidad.