Promoción de derechos de la infancia y adolescencia en 20 comunidades de Giridih
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En el estado de Jharkhand, al noroeste de la India, la infancia se ve amenazada por riesgos a los que ningún niño o niña debería enfrentarse nunca. En Giridih, uno de sus distritos más pobres, la vida está marcada por la pobreza y por falta de oportunidades, con escaso acceso a la educación y a servicios sanitarios básicos. La mayoría de las familias vive de una agricultura tradicional dependiente de las erráticas lluvias monzónicas, con prácticas de monocultivo y una productividad baja. Como consecuencia, muchas personas se ven obligadas a migrar a grandes ciudades en busca de trabajo. Otras recurren a la extracción ilegal de mica en minas clausuradas.
En este contexto, los niños, niñas y adolescentes son quienes sufren con más fuerza las consecuencias de la pobreza. Muchos abandonan la escuela o asisten de manera irregular, especialmente después de la pandemia, que agravó el abandono escolar en la zona. Aunque existen centros educativos, la asistencia del profesorado es baja y la calidad de la enseñanza resulta insuficiente. La brecha de género también es profunda: la alfabetización de las mujeres (50,33 %) es menor que la de los hombres (79,08 %), lo que limita las oportunidades de las niñas y adolescentes y aumenta su dependencia.
Los desafíos que afronta la infancia en Giridih, Jharkhand
La situación se agrava por la presencia de redes de tráfico de personas. Jharkhand se ha convertido en uno de los estados de la India con mayor número de víctimas, y Giridih es uno de los distritos más afectados. Las familias más empobrecidas son especialmente vulnerables a falsas promesas de empleo y de una vida mejor, y muchos menores acaban atrapados en trabajos forzados, servidumbre, explotación sexual o matrimonios tempranos y serviles.
Para dar respuesta a esta realidad, Manos Unidas apoyará el trabajo de la organización SAVERA Foundation, a través de un proyecto que busca fortalecer las capacidades y conocimientos de las comunidades para defender los derechos de la infancia. En concreto, el proyecto se dirige a las comunidades de 20 aldeas pertenecientes a los panchayats de Lokai y Belwana, y beneficiará a más de 3100 niños y adolescentes de entre 10 y 20 años. La mayoría procede de familias tribales o de castas socialmente excluidas que viven por debajo del umbral de la pobreza.
Una de sus principales líneas de acción será reforzar 50 grupos infantiles y juveniles, dotándolos de herramientas para prevenir el matrimonio infantil, el trabajo infantil y el tráfico de menores. A través de actividades formativas, juegos y deporte, se crearán espacios de confianza, participación y bienestar donde los propios niños y adolescentes puedan expresarse, organizarse y reconocer situaciones de peligro.
Otra parte de la intervención se centrará en fortalecer las redes de seguridad social, pues muchas familias desconocen las ayudas públicas a las que tienen derecho o no saben cómo acceder a ellas. La falta de información, el analfabetismo y las dificultades administrativas hacen que los recursos disponibles no lleguen siempre a quienes más los necesitan. Por eso, el proyecto facilitará la identificación de casos vulnerables y acompañará a las familias en el acceso a programas de apoyo del gobierno.
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Protección infantil y fortalecimiento comunitario para prevenir la explotación
Además, se trabajará con estructuras comunitarias ya existentes o en proceso de consolidación, como los Comités de Protección de la Infancia, los Parlamentos Infantiles, los Comités de Madres y distintas instituciones del gobierno local. La idea es que estos espacios actúen como guardianes de los derechos de la infancia y contribuyan a mejorar la protección dentro de cada comunidad. No se trata solo de sensibilizar, sino de construir una red capaz de detectar casos, acompañar a las familias y prevenir situaciones de violencia o explotación.
El proyecto también reforzará la coordinación entre comunidad, instituciones públicas, servicios de protección y medios de comunicación. Esta red permitirá identificar mejor a los niños y jóvenes en situación de riesgo y facilitar su acceso a ayudas del Gobierno. En paralelo, se promoverán oportunidades educativas y de orientación profesional para adolescentes, especialmente para quienes han abandonado la escuela o necesitan recuperar una trayectoria formativa. También se impulsarán capacitaciones técnicas en ámbitos como la costura o la estética, y se apoyará a las familias en la mejora de la producción agrícola y de alimentos de autoconsumo.
Con todas estas acciones, se espera que los niños, niñas y adolescentes conozcan mejor sus derechos, tengan más herramientas para protegerse y participen en espacios seguros. También que las familias cuenten con más alternativas para no depender de decisiones desesperadas, y que las instituciones locales estén más preparadas para prevenir y responder ante el trabajo infantil, el matrimonio temprano, el abuso o el tráfico de personas.
En Giridih, defender los derechos de la infancia significa abrir caminos donde no los hay. Significa que una niña pueda seguir estudiando en lugar de verse obligada a casarse antes de tiempo; que un adolescente no tenga que arriesgar su vida en una mina clausurada; o que una familia encuentre apoyo antes de aceptar una promesa falsa. Y significa que una comunidad aprenda a proteger mejor a quienes todavía deberían tener un futuro por delante.