Con más de 12.000 violaciones anuales, los derechos femeninos corren serio peligro.
En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebra anualmente cada 25 de noviembre, te contamos cómo estamos luchando contra la violencia de género en Sierra Leona
Este proyecto se localiza en 40 comunidades de la provincia oeste de Sierra Leona, que engloba los distritos urbanos y rurales. El último Informe de 2018 de la Comisión Sierraleonesa de Derechos Humanos acerca del Estado de los Derechos Humanos en Sierra Leona, en lo referente a la Violencia Sexual y de Género (VSG), informaba de que esta violencia seguía imperando en las comunidades.
Una de las recomendaciones del informe es que las instituciones que defienden los derechos de las mujeres y las niñas debían incrementar la sensibilización acerca de la violencia sexual y de género, que a veces resulta en altas tasas de abandono escolar, embarazo adolescente, matrimonios tempranos, SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual.
Según los registros policiales de 2018, en todo el país hubo 12.052 casos de violencia sexual y de género, con una mayor incidencia en la provincia Oeste (50%). Los casos de violencia doméstica fueron 9.121.
Con el fin de promover la participación comunitaria para reducir la prevalencia de la violencia sexual y de género en la provincia oeste, Cáritas Freetown y Manos Unidas han llevado a cabo un proyecto, con 475 beneficiarios directos, que constaba de los siguientes puntos:
Con este proyecto, 960 víctimas (80 al mes) han recibido ayuda económica para el transporte para asistir a las audiencias judiciales, la investigación policial y las visitas médicas.
Además, las víctimas de violencia sexual han obtenido apoyo por parte de los médicos de Cáritas Freetown y se aseguraron de que todos los casos denunciados de violación fueran objeto de seguimiento en la Unidad de Apoyo Familiar (FSU) de la policía y a la Oficina del Director de la Fiscalía (DPP).
Gracias a estos avances, se ha logrado romper la cultura del silencio en las comunidades, lo que ha permitido detener los abusos de muchos agresores que hubieran seguido cometiendo sus actos impunemente en caso contrario.