Apoyo psicosocial y económico a mujeres solicitantes de asilo de Eritrea

La ciudad de Tel-Aviv recibe una gran cantidad de migrantes desde África del Este -principalmente de Eritrea, Etiopía y Sudan-, que llegan a Israel huyendo de las terribles condiciones de vida y conflictos en sus países de origen donde nunca pueden acceder al estatus de refugiadas.

Apoyo psicosocial y económico a mujeres solicitantes de asilo de Eritrea. Fotos: Manos Unidas

Las mujeres migrantes, solicitantes de asilo, suponen el sector más vulnerable de la sociedad y no reciben apoyo ni ayuda alguna. Tanto ellas como sus hijos han sido víctimas de múltiples traumas, abusos físicos, psíquicos y sexuales, incluyendo torturas y violaciones e incluso explotación comercial, durante su viaje a través de la península del Sinaí. Además, al llegar a Israel siguen siendo víctimas de abusos varios debido a la falta de protección del Estado. Son mujeres sumidas en una gran pobreza, la mayoría de ellas solas y apenas pueden cuidar de sus hijos, exponiéndolos a su vez a abusos y marginalidad. Algunas no tienen ni techo y todas ellas viven en barrios marginales, inseguros, donde la droga, la delincuencia y la prostitución son comunes.

La ONG African Refugees Therapeutic Services (ARTS)-KUCHINATE se creó en 2011 por varias mujeres solidarias israelíes y de otras nacionalidades para atender a las mujeres que se vieron en la calle de la noche a la mañana debido al cierre de un albergue de ACNUR en Tel-Aviv. Desde entonces, cientos de mujeres sin estatus de refugiadas, víctimas de las torturas y el maltrato han sido atendidas por esta organización. La organización se coordina con otras ONG locales que les dan asistencia sanitaria y legal. Menos del 1% de los más de 30.000 solicitantes de asilo consiguen el estatus de refugiados y el resto son definidos por el Estado Israelí como "infiltrados".

El programa que desarrolla la ONG KUCHINATE para estas mujeres es único en su estilo ya que combina la ayuda psicológica con la ayuda económica, respetando las tradiciones y culturas propias de esos países. Las mujeres se reúnen para hacer crochet, relacionarse y recibir ayuda psicológica. El trabajo manual repetitivo y creativo es tremendamente terapéutico y eso se refleja positivamente en la evolución de las mujeres. Las propias migrantes son parte activa de Kuchinate. Seis de estas mujeres tienen responsabilidad organizativa y el resto reciben un sueldo en función de las horas de trabajo realizadas. La venta de los productos (cestos de colores, pufs y alfombras) permite pagar el trabajo de las mujeres, pero no es suficiente para cubrir todos los gastos. También organizan exposiciones y acciones de sensibilización; dan asistencia psicológica a futuras trabajadoras sociales para que puedan tratar correctamente a este colectivo; y se encuentran constantemente innovando y buscando maneras de apoyar a estas mujeres africanas tan vulnerables.

El proyecto quiere cubrir regularmente el apoyo psicológico de 150 mujeres y sus hijos, así como aumentar la producción de crochet en un 33%, para beneficiar a un número mayor de mujeres. Este proyecto es una tabla de salvación para estas 150 mujeres que viven bajo la amenaza de expulsión de Israel, con unas tremendas heridas psicológicas y con muy escasos recursos y apoyos.

Para que Manos Unidas pueda llevar a cabo proyectos como este.

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