Javier Hancke: "Buscamos cuestionar el papel del sistema financiero en el apoyo a las industrias extractivas"
Javier Hancke
Responsable de la campaña de “Desinversión en minería"
Entrevista a Javier Hancke, miembro de la Red Iglesias y Minería y responsable de la campaña de “Desinversión en minería”
En esta entrevista, Javier Hancke, miembro de la Red Iglesias y Minería y responsable de la campaña de “Desinversión en minería”, explica los objetivos y avances de la Plataforma de Desinversión en Minería, nacida tras años de trabajo y articulación internacional. A partir de su puesta en marcha en Roma, la iniciativa busca promover una reflexión profunda sobre el papel del sistema financiero en el apoyo a las industrias extractivas y sus impactos sobre los derechos humanos y la casa común. Hancke analiza también la realidad que viven los países del Sur Global, así como los retos de incidencia, investigación y articulación que plantea este proceso en crecimiento.
“No se trata solo de extraer recursos, sino de decidir si nuestras inversiones están alimentando la vulneración de derechos humanos y el deterioro de la casa común”.
¿Qué nos puedes contar sobre el primer encuentro de la Plataforma de Desinversión en Minería?
Tras más de tres años de trabajo a través de la campaña de “Desinversión en Minería” y de articulación de aliados de diferentes espacios, tanto en América Latina, como en Europa, EEUU y Canadá, el pasado mes de marzo nos reunimos en Roma para el lanzamiento de la Plataforma de Desinversión en Minería.
Este encuentro marcó un paso clave en la estructuración de un movimiento global que busca cuestionar el papel del sistema financiero en el apoyo a las industrias extractivas. A través de un proceso participativo, espiritual y político, se han sentado las bases de una plataforma destinada a desempeñar un papel estratégico en los próximos años en materia de reorientación de las inversiones para actores, tanto dentro de la Iglesia Católica como en otros espacios ecuménicos y religiosos.
Desde la Plataforma, consideramos necesario que los fondos que puedan tener estas instituciones no los dediquen a actividades económicas que afectan a los derechos de las personas y a la casa común, especialmente en el tema de la minería.
¿Qué se ha acordado en este primer encuentro?
En este marco se han establecido algunas prioridades.
La primera de ellas es dedicarnos a generar información e investigación y priorizar la formación de los miembros de la plataforma para que, posteriormente, ellos y ellas puedan intervenir en ciertos espacios donde se toman decisiones (no inversión y desinversión en minería). Para ello, contamos con instituciones aliadas y del mundo académico a nivel internacional, que nos brindan información sobre los flujos financieros del Norte Global y la trazabilidad de los minerales.
Un segundo punto también muy importante para nosotros es la búsqueda de alternativas. Estamos buscando opciones para que aquellas instituciones que decidan no invertir o desinvertir en minería tengan otras alternativas que también generen ingresos, pero que no influyan de manera negativa sobre los derechos humanos.
Por último, buscamos generar alianzas y articulaciones que nos permitan la incidencia política en relación a este tema a nivel internacional. La incidencia es fundamental. Nuestro objetivo es que diferentes actores incluyan en sus inversiones códigos éticos de no inversión o desinversión en minería. Por ejemplo, la Conferencia Episcopal Austriaca ha iniciado un proceso de reflexión en el que se plantea la no inversión en oro ni el uso de este mineral en objetos litúrgicos.
Esperamos seguir avanzando en esta articulación y que puedan, poco a poco, más organizaciones de fe se sumen a este proceso para hacer frente a una situación compleja en el Sur Global.
¿Cómo es la realidad en los países del Sur?
Lo que vivimos en el Sur Global es una situación de presión desde el Norte Global por iniciativas que buscan supuestamente salidas a la situación de crisis energéticas que existe, pero las alternativas que se ponen en marcha en el Sur global (extracción de litio, cobre…) generan un gran impacto negativo en el Sur.
Como también lo hacen la extracción de minerales vinculados a la cartera armamentística. Hay 17 minerales vinculados a la carrera armamentística… Frente a esta realidad, el Papa León ha planteado la necesidad de una “paz desarmada y desarmante”.
O las nuevas tecnologías e inteligencia artificial que, para funcionar, necesitan metales y agua para sus centros de datos, lo que afecta a nuestra casa común.
Por otro lado, las economías criminales que están creciendo en América Latina, lo que genera crisis en materia de seguridad e inestabilidad; además, utilizan las extracciones de minerales para blanquear dinero.
¿Cuáles son retos y oportunidades a los que se enfrenta la plataforma?
Esperamos crecimiento. Hemos comenzado en América Latina, pero ya hemos tenido invitados de África y esperamos seguir avanzando tanto en África como en Asia Menor donde se encuentran países que en el escenario geopolítico actual son productores de materias primas para los países industrializados. La suma de estos actores permitirá fortalecer esta Plataforma.
¿Qué le dirías a una persona para que tenga más conocimiento sobre el propósito de esta plataforma?
Me gustaría hacer hincapié en que la plataforma es una articulación de organizaciones que buscan la desinversión en minería. No estamos en contra de la minería per sé, sino que lo que nos preocupa es el impacto y las consecuencias que tiene una actividad de este tipo y la dependencia de la misma.
Creemos que el camino hacia una minería sensata es necesario. Invitamos a toda organización a participar en estos procesos, informándose e interviniendo en los espacios donde compartimos investigaciones. Y también que revisen sus criterios éticos en inversiones y valoración de dónde viene los fondos que reciben.