Manos Unidas recibe al Santo Padre con emoción y sigue de cerca su recorrido por Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.
El papa León XIV pisa por primera vez suelo español. Una visita que en Manos Unidas esperamos con emoción, y que llega en un momento especialmente significativo, poco después de la publicación de su primera encíclica, Magnifica Humanitas.
Desde Manos Unidas, como ONG de la Iglesia católica en España, queremos dar la bienvenida al Santo Padre y seguir con atención cada momento de este viaje. Se trata de una oportunidad para “alzar la mirada” y mirar la realidad desde una perspectiva más cercana y humana, sobre todo hacia quienes viven en situaciones de pobreza o vulnerabilidad.
Una ocasión especial de escuchar de cerca un mensaje que ya ha ido resonando en el pontificado de León XIV: la llamada constante a la paz, a la dignidad humana y a no acostumbrarse al sufrimiento de quienes quedan fuera del foco.
“Esta visita nos inspira y nos impulsa a seguir trabajando por un mundo en paz” explica nuestra presidenta, Cecilia Pilar.
“Gracias, Santo Padre por animarnos a seguir construyendo una Iglesia cercana, humana y comprometida con quienes más lo necesitan”
Por su parte, Monseñor Santos Montoya, consiliario nacional de Manos Unidas, ha querido sumarse a la bienvenida, destacando que la presencia del Papa supone una oportunidad para seguir reflexionando sobre los grandes desafíos del presente y para renovar el compromiso con la dignidad humana y el cuidado de las personas más vulnerables.
Desde Manos Unidas seguiremos de cerca las palabras del Papa y su impacto en la labor que desarrollamos como organización. Es una ocasión para reafirmar nuestra misión: acompañar a quienes no siempre tienen voz y recordar que la paz y la dignidad humana no son ideas abstractas, sino realidades que se construyen cada día. En esa misma línea, renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando para acabar con el hambre, la pobreza y la desigualdad.

Un intenso fin de semana en Madrid donde hemos alzado la mirada
El sábado, nuestra presidenta, Cecilia Pilar, junto a nuestro secretario general, Ricardo Loy, y representantes de la delegación de Madrid, participaron en el encuentro con entidades sociales en Carabanchel. Allí, el Papa nos animó a seguir trabajando con fortaleza frente a las desigualdades que siguen marcando la vida de millones de personas.
Aquí, la alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos y, al escucharnos mutuamente, afrontamos juntos los retos, sin ignorar la complejidad de las situaciones y, al mismo tiempo, sin dejar de lado las exigencias de la caridad y de la justicia. [...] Como lema para esta visita se han elegido las palabras de Jesús a sus discípulos: «Alzad la mirada» (Jn 4,35). Son una invitación a contemplar los campos que, maduros, esperan la cosecha, y nos recuerdan que la caridad no admite demoras. Si no se cosecha cuando el trigo está maduro, la cosecha se pierde, y esta es nuestra responsabilidad ante quienes están necesitados: una responsabilidad que consagra cada encuentro con el otro como un kairós, un momento de gracia único e irrepetible para amar, que no hay que perder ni posponer. Papa León XIV.
"Como presidenta de Manos Unidas, hoy he tenido la gran suerte de asistir al encuentro con el papa León en el centro CEDIA para personas sin hogar abierto 24 horas. El lugar en el que nos encontrábamos, los testimonios de las personas atendidas, agradeciendo las palabras del Papa que ve en ellos al Cristo crucificado llenó de emoción a todos lo que estábamos allí. Gracias Santo padre por la ilusión y la esperanza que nos transmite como hijos de Dios para luchar por un mundo más justo y más humano". Cecilia Pilar. Presidenta de Manos Unidas.

Por la noche, nuestro voluntariado joven se unió a la Vigilia, donde el papa León XIV, les invitó a "ser humanos" y a vivir con honestidad, poniendo a las personas en el centro.
Ante el vacío de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva. [...] Quiero confiar a todos vosotros una misión: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día. Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas. Papa León XIV.
"Miles de jóvenes rezando y cantando, fortalece la fe. Como dijo el Papa León XIV, luchemos por un mundo más justo y de paz, siendo jóvenes católicos en una nueva humanidad que no tenga miedo de anunciar a Cristo. Orgullosa de ser joven Manos Unidas ¡Alzad la mirada!". Ana. Voluntaria de Granada.
El domingo lo hemos culminado celebrando la Santa Misa y acompañando la Procesión del Corpus Christi en la plaza de Cibeles. Una celebración que nos recuerda que la Eucaristía nos impulsa a salir de nosotros mismos, reconocer a Cristo en los demás y convertirnos en esperanza para quienes más sufren.
Jesús camina por las calles, atraviesa las plazas, visita nuestros barrios, habita los lugares de nuestra vida cotidiana. Él es el Dios cercano que camina con su pueblo, el Señor de la historia, consuelo de los débiles, luz para las familias, esperanza para los enfermos, paz para quien sufre. El Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados. [...] He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano. Papa León XIV.
Nos llevamos un mensaje claro: seguir construyendo, juntos, un mundo más justo, más fraterno y en paz.
Emocion y entrega en Barcelona
La estancia del papa León XIV en Barcelona arrancó con la visita a la Prisión de Brians, donde recalcó que los errores en vida no determinan la identidad de las personas.
(…) Os invito a seguir soñando el sueño de Dios. A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar.
Posteriormente, acudió a la Vigilia celebrada en el estado olímpico de Montjuic.
Cuando las personas aprenden a detenerse, a dar valor a las cosas importantes, a apreciar el tiempo de modo nuevo y a pensar en la propia vida dejándose iluminar por el Evangelio, desarrollan también un pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y de pobreza existenciales a diversos niveles. [...] En un mundo desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista, queremos ser testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias.
"Ayer, en el Estadio Olímpico de Montjuïc, viví una tarde muy emocionante. Me impactaron especialmente los testimonios de personas que habían pasado por situaciones muy duras, como la depresión o la violencia familiar. El Papa habló de cómo, cuando todo parece oscuro y sentimos que nada vale la pena, Dios no nos abandona, sino que comparte nuestro dolor y sigue caminando a nuestro lado. También destacó la importancia de cuidar la salud mental y de construir una sociedad que sepa acompañar a quienes sufren, en lugar de exigirnos estar siempre bien y ser siempre fuertes. Además, habló de la pobreza, de la acogida a las personas migrantes y de la necesidad de no dejar solas a las personas más vulnerables. Fueron mensajes de esperanza, perdón y segundas oportunidades y ver a miles de personas reunidas, escuchando y compartiendo ese momento, fue una experiencia que recordaré durante mucho tiempo". Elena Señor, del equipo de comunicación de Manos Unidas en Barcelona.