Educación inclusiva para alumnado con discapacidad visual mejorando la gobernanza educativa

Educación inclusiva para alumnado con discapacidad visual mejorando la gobernanza educativa

País

Duración

18 meses

Año de inicio

2024

Importe

116.164 €

Referencia

MAR/78133

Sectores

Salud

En una clase de primaria, el acceso al aprendizaje no depende solo de tener un profesorado cualificado y unas infraestructuras adecuadas como un pupitre y una silla, un cuaderno o una pizarra. Para un niño o una niña con discapacidad visual, aprender también depende de que el aula pueda adaptarse a sus necesidades y a su manera de relacionarse con el mundo. Eso implica que los materiales sean accesibles, que el profesorado sepa acompañar su proceso y que sus compañeros empaticen con su realidad. En definitiva, que su familia no tenga que recorrer sola un camino lleno de dudas.

En Tetuán, ciudad del norte de Marruecos situada en la región Tánger-Tetuán-Alhucemas, esta realidad forma parte de la vida cotidiana de muchas familias. La ciudad, con más de 400.000 habitantes, ha crecido marcada por el éxodo rural por su cercanía con Europa y por un contexto económico en el que pesan el empleo informal y agrícola, las desigualdades sociales, y una flagrante brecha de género. En muchas zonas, las familias viven con recursos limitados y con pocas oportunidades para acceder a servicios especializados.

Marruecos ha avanzado significativamente en el reconocimiento del derecho a la educación inclusiva. Prueba de ello es la puesta en marcha del Plan Nacional de Educación Inclusiva de julio de 2019 y la ley marco 51-17, que buscan garantizar que todos los niños y niñas puedan acceder a una educación de calidad, sin discriminación. El país se ha marcado el objetivo de lograr que el 100 % de los menores con discapacidad estén matriculados en el sistema público en el curso 2027-2028. Un objetivo ambicioso, ya que, según un informe de la UNESCO, en 2020 solo el 66 % de los niños con discapacidad tenía acceso a la educación.

Pero la inclusión educativa no se consigue solo yendo diariamente a clase. A menudo faltan materiales adaptados, recursos pedagógicos, formación específica del profesorado y acompañamiento a las familias. También persisten barreras menos visibles, como el miedo, el desconocimiento o la idea de que estos alumnos deben estudiar en espacios separados. Todo ello afecta a su aprendizaje, a su autoestima, a sus relaciones sociales y, por consiguiente, a su manera de imaginar su futuro.

El proyecto que impulsa la asociación ATIL, con el apoyo de Manos Unidas y la colaboración del Grupo Social ONCE, nace para demostrar que la educación inclusiva es posible. Se trata de un programa piloto en tres colegios públicos de primaria de Tetuán, pensado para facilitar la escolarización y adaptación de niños y niñas con discapacidad visual dentro del sistema educativo ordinario. La experiencia servirá también como ensayo para, a partir de los aprendizajes, establecer un modelo que sirva de referencia para otros centros.

Educación inclusiva y accesibilidad para alumnado con discapacidad visual en Tetuán

Durante 18 meses, el proyecto acompañará directamente a 100 personas, entre ellas diez niños y niñas con discapacidad visual que estudiarán en los tres colegios públicos; 20 inspectores de la región Tánger-Tetuán-Alhucemas; 50 profesores de primaria; diez educadores y docentes en comisión de servicio; y otros diez educadores de asociaciones especializadas. Alrededor de este grupo se desarrollarán acciones de sensibilización dirigidas a más de 300 personas de la comunidad educativa.

La clave del proyecto está en implicar a todo el sistema educativo. Muchas veces se habla de si un alumno con discapacidad visual se integra o no correctamente en la escuela, como si fuera él quien tuviera que adaptarse al entorno. Para cambiar esta mirada, se formará a inspectores y profesores en educación inclusiva, adaptaciones pedagógicas y herramientas específicas para acompañar al alumnado con discapacidad visual, con la participación de voluntarios del Grupo Social ONCE.

Pero para que la capacitación no se quede en unas sesiones aisladas y pueda aplicarse en el aula se pondrá en marcha un programa de seguimiento. Los educadores y el profesorado en comisión de servicio recibirán acompañamiento para apoyar a los centros y orientar a las familias. En paralelo, se formará a educadores de asociaciones como Louis Braille o la Organización Alauita para la Promoción de Ciegos en Marruecos, para que puedan colaborar en actividades de sensibilización. Adicionalmente, se equipará un aula de recursos y se mejorará la accesibilidad de los tres colegios participantes.

Los resultados esperados apuntan a tres cambios:

  1. Mejorar las competencias de inspectores y profesores para acoger y acompañar a alumnos con discapacidad visual.
  2. Reforzar el acceso y el apoyo educativo de estos niños dentro de colegios públicos de primaria.
  3. Sensibilizar a la comunidad sobre el derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

La experiencia de ATIL, la implicación de las instituciones educativas y la colaboración técnica del Grupo Social ONCE dan solidez a una intervención que combina formación, recursos y acompañamiento. Manos Unidas contribuirá especialmente a hacer posible la capacitación, la coordinación, la accesibilidad de los centros y los materiales necesarios.

Este proyecto empieza en Tetuán con diez niños y niñas, tres colegios y un grupo de profesionales. Es un primer paso, pero a veces los cambios importantes comienzan así, con una escuela que se atreve a mirar diferente para integrar la diversidad y la inclusión real en su manera de enseñar.