Mejora sanitaria de urgencias en neonatología y pediatría en Yaundé
Sectores
En el barrio de Nvog Betyi, en las afueras de Yaundé, la capital de Camerún, la vida transcurre entre caminos de tierra, viviendas precarias y una ausencia casi total de servicios básicos. No hay agua corriente ni electricidad. Tampoco existe transporte público. Las familias se desplazan caminando o en mototaxi, recorriendo largas distancias para acceder a lo más esencial. En este entorno de enorme vulnerabilidad crecen cientos de niños y niñas cuya salud depende, muchas veces, de llegar a tiempo a un hospital.
Aquí, enfermar puede convertirse en una amenaza para la vida.
La pobreza extrema condiciona cada aspecto de la vida cotidiana. Muchas familias sobreviven con lo mínimo y apenas pueden garantizar una comida diaria. Las madres afrontan embarazos sin seguimiento médico adecuado y los recién nacidos llegan al mundo en condiciones de gran fragilidad. La prematuridad, la desnutrición y las enfermedades neonatales son frecuentes. Y cuando aparece una urgencia médica, el obstáculo más grande no siempre es la enfermedad, sino la falta de recursos para recibir atención.
Imagen
Acceso a la salud infantil en Yaundé: una cuestión de supervivencia
En Camerún no existe un sistema de seguridad social que cubra los tratamientos sanitarios. Cada consulta, cada medicamento, cada transfusión y cada día de hospitalización debe pagarse directamente. Para muchas familias de Nvog Betyi, esos costes son imposibles de asumir. Por eso, demasiados niños llegan tarde al hospital o abandonan el tratamiento antes de tiempo, incluso cuando su vida sigue en peligro.
En este contexto, el Centro Hospitalario Dominico San Martín de Porres se convierte en mucho más que un hospital. Es un lugar de esperanza para miles de familias vulnerables. Situado en Mvog-Betsi, este centro sanitario es uno de los referentes pediátricos y neonatales de la región francófona de Camerún y de África Central.
Cada año atiende a cerca de 2000 niños hospitalizados, muchos de ellos recién nacidos prematuros o menores en estado crítico.
El equipo médico y las trabajadoras sociales conocen de cerca la realidad de las familias que llegan al hospital. Madres agotadas después de recorrer kilómetros con sus bebés en brazos. Padres que deben elegir entre comprar comida o pagar un tratamiento. Recién nacidos que necesitan atención inmediata para sobrevivir. En muchos casos, unas pocas horas marcan la diferencia entre la vida y la muerte.
Solo en 2022 fallecieron 99 menores de cinco años atendidos en el centro. Detrás de cada cifra hay una historia, una familia y una infancia interrumpida demasiado pronto.
Este proyecto nace precisamente para cambiar esa realidad.
Mejora de la atención neonatal y reducción de la mortalidad infantil en Camerún
La iniciativa busca mejorar la atención pediátrica y neonatal de al menos 400 niños y niñas de entre cero y cinco años del barrio de Nvog Betyi y comunidades cercanas. Su objetivo es reducir la mortalidad infantil y garantizar que los menores más vulnerables puedan recibir atención médica digna, rápida y continuada, independientemente de la situación económica de sus familias.
Uno de los avances más importantes del proyecto es la incorporación de un túnel de fototerapia, un equipo médico esencial para tratar la ictericia neonatal. Actualmente, el hospital no dispone de este recurso, a pesar de que esta afección es muy frecuente entre los recién nacidos y puede derivar en graves complicaciones si no se trata a tiempo. Gracias a este nuevo equipamiento, los bebés podrán recibir tratamiento inmediato y seguro desde los primeros síntomas, aumentando significativamente sus posibilidades de recuperación.
De forma paralela, 135 menores sin recursos reciben atención sanitaria subvencionada. De ellos, 55 pertenecen al área de neonatología y 80 al servicio de pediatría. Muchos necesitan hospitalización, medicación, transfusiones o seguimiento médico constante. El proyecto cubre estos gastos para evitar que ningún niño quede sin tratamiento por falta de dinero.
Pero esta iniciativa va más allá de la atención médica. También acompaña a las familias. A través del trabajo de las trabajadoras sociales del hospital, las madres participan en talleres de formación y sensibilización sobre cuidados infantiles, nutrición, prevención y seguimiento de tratamientos. Son espacios donde las familias encuentran orientación, apoyo y herramientas para cuidar mejor de sus hijos en un contexto extremadamente difícil.
Los beneficiarios son seleccionados tras una evaluación social y médica rigurosa. La prioridad son los menores de cinco años en estado crítico y las familias en situación de pobreza extrema. Son personas que no pueden aportar económicamente al tratamiento, pero que muestran una enorme voluntad de luchar por la salud de sus hijos.
El proyecto contempla también la creación de un fondo social pediátrico destinado a cubrir urgencias médicas y garantizar la continuidad de los tratamientos. Esta medida permitirá reducir los abandonos hospitalarios por falta de recursos y ofrecer una respuesta más rápida a los casos más graves.
Imagen
Impacto del proyecto en la supervivencia infantil
El impacto esperado es profundamente transformador. Se prevé reducir significativamente la mortalidad infantil, disminuir los casos de malnutrición y asegurar que todos los niños beneficiarios completen sus tratamientos médicos. Pero, sobre todo, el proyecto devuelve tranquilidad y esperanza a familias que viven permanentemente al límite.
Cada niño que recibe atención a tiempo representa una oportunidad de futuro. Cada madre que puede permanecer junto a su hijo sin miedo a no poder pagar el tratamiento encuentra un motivo para seguir adelante. Y cada vida salvada demuestra que el acceso a la salud no debería depender nunca de la situación económica.
A través de esta iniciativa, el Centro Hospitalario Dominico San Martín de Porres continúa fortaleciendo su compromiso con la infancia más vulnerable y con el derecho universal a una atención sanitaria digna y accesible. Un compromiso que salva vidas cada día y que contribuye a construir un futuro más justo para cientos de familias de Camerún.