Estrategias de resiliencia ante el cambio climático en corredor seco oriental

El proyecto se lleva a cabo en El Salvador, en diez comunidades de los municipios de San Gerardo y Nuevo Edén de San Juan ubicadas en el corredor seco, al norte del departamento de San Miguel, fronterizos con Honduras. Son municipios rurales extremadamente pobres con una agricultura de subsistencia, cuya principal actividad es la producción de granos básicos, maíz y sorgo, lácteos y el comercio de ganado vacuno.

Estas comunidades están sufriendo las consecuencias derivadas de cambios climáticos extremos (sequías interminables, huracanes con lluvias torrenciales ETA e IOTA), y a esto se ha unido la pandemia COVID-19 que ha hecho caer en un 80% el comercio local, quedando muchas familias sin su fuente de ingresos y con gran pérdida de poder adquisitivo y la disminución de las remesas por lo que las familias campesinas han visto seriamente amenazada su seguridad alimentaria. Otros factores como el abandono estatal han provocado una gran emigración, con la consecuente feminización y envejecimiento del medio rural.  

Cáritas de la Diócesis de Santiago María tiene como una de sus misiones principales la transformación de la realidad familiar y social para lograr el desarrollo integral de la persona. Promueve proyectos de desarrollo que lleven a la sostenibilidad de las comunidades, y está muy atenta a las diferentes amenazas a las que a diario se enfrenta la región, ya sean de origen natural o provocadas por el ser humano, y que siempre evidencian una alta vulnerabilidad. 

Cáritas Santiago de María trabajando con poblaciones muy vulnerables 

Los años de trabajo acompañando a Caritas Santiago de María han tenido como finalidad reducir los niveles de vulnerabilidad ambiental, productiva, social y familiar frente a las consecuencias del cambio climático en los municipios del corredor seco del Salvador. 

Y eso se intenta conseguir a través de:

  1. Poniendo en marcha programas que garanticen la seguridad alimentaria como los huertos y parcelas con especies nativas para la producción de hortalizas, granos básicos ecológicamente adaptadas a los territorios.
  2. El manejo adecuado de ganado menor (aves) y vacuno como fuentes alternativas de alimentación y el impulso de iniciativas productivas en una red de comercio solidario entre las propias mujeres que consolida su autonomía económica. 
  3. Apoyando la construcción de obras de conservación y cosecha de agua ante la grave situación del recurso hídrico.
  4. El establecimiento de viveros con plantas forestales y frutales para la reforestación de las comunidades
  5. La protección de fuentes de agua, además de la puesta en marcha de acciones de mitigación de los riesgos ambientales y estableciendo sistemas de protección civil.  

Manos Unidas ha tenido la oportunidad de visitar las zonas de implementación de los proyectos y conocer a las poblaciones beneficiarias y cómo han mejorado sus condiciones y medios de vida y su capacidad de incidencia en los planes locales y municipales.

Los beneficiarios directos del proyecto son 1575 personas. 

 

 

Para que Manos Unidas pueda llevar a cabo proyectos como este.

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