Lágrimas de esperanza frente a la trata de personas

En el Día Mundial contra la Trata de Personas, conocemos el trabajo de Damnok Toek, socio local de Manos Unidas, para proteger a la infancia más vulnerable en Camboya.
Camboya
Asia
Día Internacional de la Trata 2026

En el centro de tránsito de migrantes de Poipet, Camboya, unos enormes carteles llaman la atención de quienes levantan la vista. Alertan de un peligro que no siempre es visible: la trata de personas. Con imágenes, muestran cómo trabajan las mafias de tráfico: como te alejan de tu familia con falsas promesas de trabajo, como la esperanza de una vida mejor se convierte en explotación sexual.

Poipet se encuentra en la frontera con Tailandia. Aquí, cada día, llegan personas procedentes del país vecino. Algunas buscan un futuro mejor; otras regresan deportadas sin haberlo conseguido. El centro de tránsito es un ir y venir incesante de camiones, motocicletas y personas. Familias completas, trabajadores, menores que viajan sin acompañantes... Todos se mezclan en un bullicio constante.

A pocos metros de esos carteles, una pequeña oficina pasa casi desapercibida. Allí, el equipo de Damnok Toek, socio local de Manos Unidas, observa con atención a los niños y niñas que llegan antes de que desaparezcan entre la multitud, asegurándose de que su vulnerabilidad no los convierta en potenciales víctimas de trata.

Imagen

Día Internacional de la Trata 2026. Poipet, Camboya. Javier Mármol
El equipo de Damnok Toek vigila el centro de tránsito para detectar niños y niñas potencialmente vulnerables. Fotografía: Javier Mármol

Poipet es una ciudad marcada por la pobreza y la desigualdad. Al recorrerla, es común encontrarse con niños y niñas que sobreviven como pueden en la calle. Algunos son obligados a vender flores o pequeños recuerdos a los que cruzan la frontera; otros mendigan en los semáforos o pasan las horas tumbados en las aceras, esperando que alguien se detenga a ayudarlos.

La pobreza, la falta de oportunidades y el acceso limitado a la educación obligan a muchas familias a tomar decisiones desesperadas. Esto provoca que la infancia quede especialmente expuesta, convirtiendo a Poipet en uno de los lugares de Camboya con mayor riesgo de trata y explotación infantil.

Es precisamente en ese punto, antes de que la vulnerabilidad se convierta en explotación, donde comienza el trabajo de Damnok Toek.

Un refugio para romper la vulnerabilidad

Desde hace más de dos décadas, Damnok Toek acompaña a niños, niñas y jóvenes que han sido víctimas de trata o viven en riesgo de sufrirla. Les ofrece acogida a quienes no pueden regresar con sus familias, educación y apoyo psicológico y trabaja para que puedan reconstruir sus vidas en un entorno seguro. Al mismo tiempo, desarrolla programas en las comunidades más vulnerables de Poipet y colabora con las autoridades locales para identificar situaciones de riesgo antes de que deriven en explotación. Manos Unidas apoya su labor garantizando que cuenten con suficientes recursos humanos para llevar a cabo su trabajo.

En el centro, decenas de niños y niñas asisten a clase, hacen los deberes, juegan y comparten tiempo con otros menores. A simple vista, podría parecer una escena cotidiana. Pero muchos de ellos han tenido que recorrer un largo camino hasta sentirse seguros. Algunos todavía se acobardan ante la presencia de adultos que no conocen.

Imagen

Día Internacional de la Trata 2026. Poipet, Camboya. Javier Mármol
En el centro, los y las menores se encuentran en un espacio seguro donde, además de estudiar, aprenden a confiar de nuevo. Fotografía: Javier Mármol

Damnok Toek repite una y otra vez una palabra para reflejar esta situación: lágrimas. Las de quienes llegan al centro después de haber vivido en la calle, tras ser separados de sus familias o haber sufrido explotación. Y también las de quienes, por primera vez en mucho tiempo, vuelven a sentirse protegidos. Las lágrimas reflejan el verdadero propósito de la organización: transformar el miedo en confianza y la vulnerabilidad en oportunidades. Susanne Tjagvad, una de las voluntarias de Damnok Toek, nos cuenta:

Les ofrecemos un lugar seguro donde el personal se convierte en su familia y los demás niños sus hermanos”.

Imagen

Sophai. Memoria Anual 2025 Manos Unidas
Sophai, uno de los jóvenes apoyados por Damnok Toek y Manos Unidas. Fotografía: Álvaro Alonso

Un futuro que parecía perdido

Sophai apenas era un niño cuando su vida cambió por completo. Sus padres lo llevaron a Tailandia en busca de un modo de sobrevivir. Mientras su padre trabajaba en la construcción, él y su madre pasaban los días pidiendo limosna en la calle.

"Salía a pedir con mi madre desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde, y a veces también por la noche. Un día la policía nos detuvo a mi madre, a mi hermana pequeña y a mí. Entonces me dijeron que era hora de volver a mi país".

De regreso a Camboya, Sophai quedó separado de su familia y tuvo que enfrentarse a problemas sociales, peleas y alcoholismo, antes de que Damnok Toek se cruzara en su camino. En el centro encontró un espacio seguro, volvió a la escuela y comenzó a construir un futuro que hasta entonces parecía imposible. Hoy trabaja como profesor mientras estudia los fines de semana en la universidad. Sueña con dedicarse a la informática y trabajar algún día en una empresa tecnológica que le permita mantener a su familia.

Su historia no es la única. Sambath llegó al centro después de escapar de una situación en la que estuvo a punto de ser explotada sexualmente. Lyda sobrevivía tocando música en la calle, huyendo constantemente de la policía y sin saber si tendría algo que comer al final del día. Sus historias son diferentes, pero tienen un mismo origen: la pobreza y la desprotección. Encontrar un lugar seguro cambió su destino.

En el Día Mundial contra la Trata de Personas, historias como las de Sophai, Sambath o Lyda recuerdan que la mejor forma de combatir este delito es actuar antes de que ocurra. Porque proteger la infancia, garantizar el acceso a la educación y ofrecer oportunidades también es una manera de romper el ciclo de la trata.

Desde Manos Unidas, junto a nuestros socios locales como Damnok Toek, seguiremos trabajando para proteger a las personas más vulnerables, como parte de nuestra misión de acabar con el hambre, la pobreza y la desigualdad.

Temas

Esclavitud y trata

Pobreza y desigualdad

Compartir en