Cena del hambre con Juan Carlos Cabrera en la Parroquia Sant Joan de Vilassar de Mar

El viernes 7 de febrero, día del ayuno voluntario de Manos Unidas, tuvo lugar en la sala Mn. Josep Maria Galvany de la Parroquia Sant Joan de Vilassar de Mar una cena del hambre. Esta parroquia, con Mn. Toni Roman al frente, participa una vez más muy activamente con Manos Unidas con motivo de nuestra campaña que lleva como lema "Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú". La campaña centra su mensaje en el cuidado de la "casa común". Todos y cada uno de nosotros podemos hacer un esfuerzo para mejorar nuestros hábitos diarios, reciclar, reutilizar, no malgastar el agua ni los alimentos,... porque todas nuestras acciones aquí tienen repercusiones en el Sur.

Siguiendo con el lema de la campaña, el acto comenzó con la presentación de los jóvenes que se preparan para hacer la Confirmación que hicieron un trabajo sobre la huella ecológica que dejamos los humanos y también cantaron una canción. Después, Paco Marro, responsable del departamento de Universidades de Manos Unidas Barcelona, ​​presentó al padre Juan Carlos Cabrera quien dio su testimonio como presentación de la campaña. También asistió a la velada Carles Malfeito, presidente del Grup d'Opinió Vilassar de Mar (gOvi).

Juan Carlos Cabrera atiende en una de las zonas más deprimidas del sur de Mozambique a hombres, mujeres y niños que sufren de SIDA, tuberculosis o lepra, y padecen hambre debido a la sequía. 

Si bien Mozambique se encuentra en pleno proceso de reconstrucción gracias a la pacificación del país, las condiciones de vida de la población siguen siendo aún muy precarias. Es uno de los países con más hambruna, desnutrición y enfermedades.

La Parroquia de Nossa Senhora das Mercedes regenta allí un centro social con una “guardería” de 2-5 años, ofrece apoyo escolar multinivel y clases de alfabetización a mujeres y, además cuenta con un comedor que atiende a 300 niños de otras escuelas próximas.

Los padres mercedarios detectaron 2 grandes problemas:

  • la carencia de agua potable: se debía recorrer largas distancias para recoger agua de una laguna no salubre, esto supone una gran cantidad de enfermedades intestinales por consumo de agua no potable y que las mujeres tengan muy poco tiempo para atender a sus familias, así como el alto absentismo escolar debido a la gran carga horaria para conseguir agua.
  • la falta de saneamiento e higiene ya que no existía tratamiento de aguas residuales ni alcantarillado, disponiendo únicamente de algunas letrinas colectivas.

Para esas mejoras contaron con la colaboración de Manos Unidas: se perforó un pozo de agua potable que, mediante la construcción de una torre con dos depósitos y la instalación de una bomba, canalizara el agua hasta fuentes cercanas a las casas. Y se construyó un bloque sanitario con aseos, lavabos y duchas diferenciados por edad y sexo, y el indispensable muro de contención del desnivelado terreno, que garantiza la permanencia de la obra.

Suscríbete a la newsletter

Informarse es el primer paso para actuar.

Suscríbete