El jueves 6 de noviembre, en un día marcado por una incesante lluvia matinal, Manos Unidas Barcelona organizó su primer encuentro empresarial, celebrado en la Casa SEAT de la Ciudad Condal.
Abrió el evento Mireia Angerri Feu, presidenta de la delegación de Barcelona de la entidad, que agradeció a los asistentes y ponentes el esfuerzo de estar presentes ese día, a pesar del diluvio de primera hora. También animó a todos a seguir remando a favor esa colaboración entre ONG y empresas, destacando que la colaboración no debe ser sólo una donación, sino una alianza estratégica que genere valor mutuo y social.

El acto se dividió en dos mesas redondas, presentadas por dos voluntarias del departamento de Empresas y RSC de Manos Unidas Barcelona: Olga Durich y Silvia Caparrós.
La idea principal que surgió de esta mesa es que las empresas deben ir más allá de la simple aportación económica y esforzarse por medir el impacto cualitativo y cuantitativo de su inversión social. Se insistió en la necesidad de utilizar indicadores claros y comunes para demostrar la eficacia de los proyectos.
También se subrayó la importancia de la transparencia en el uso de los fondos. Las empresas necesitan saber cómo su dinero se transforma en resultados concretos para poder comunicar este valor a sus stakeholders (empleados, clientes, inversores).
Por último, se afirmó que la inversión social es más efectiva cuando está alineada con los valores y la misión central del negocio. Una colaboración bien integrada genera un mayor impacto y sostenibilidad a largo plazo que las donaciones puntuales.

Se destacó que el compromiso social debe estar integrado en el ADN de la empresa, y no ser un anexo o una actividad de marketing. La coherencia entre lo que la empresa dice y lo que hace es fundamental para la credibilidad.
Fue muy interesante la mención al papel crucial de los empleados como embajadores de los valores de la empresa. De hecho, fomentar la participación activa de la plantilla en los proyectos sociales ayuda a reforzar la cultura interna, mejorar el clima laboral y atraer talento.
Todos coincidieron en que, hoy en día, las empresas con claro propósito social son las que mejor conectan con las nuevas generaciones de consumidores y empleados. Los valores transmitidos a través de la acción social se convierten en un factor diferenciador competitivo y en una herramienta para construir una marca fuerte y resiliente, con una narrativa propia.


La clausura del acto corrió a cargo de Raquel Ballesteros Arenas, responsable del seguimiento de la Agenda 2030 en el Consejo Asesor para el Desarrollo Sostenible de la Generalidad de Cataluña, que explicó la importancia de la implicación de todos los estamentos para conseguir la implementación plena de la Agenda 2030.
Al finalizar, todos los presentes (ponentes, asistentes y organizadores) compartieron un rato de café conjunto, lo cual permitió el intercambio de ideas y pareceres, del que seguro que surgieron futuros planes para seguir profundizando en la colaboración entre las empresas y las ONG.