CARTA PASTORAL 2024

 
 

     Cumplimos 65 AÑOS

               "EL EFECTO SER HUMANO: LA ÚNICA ESPECIE CAPAZ DE CAMBIAR EL PLANETA"

  

    Francisco Pérez González

            Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

 

Queridos diocesanos:

Como en años anteriores, Manos Unidas celebra el próximo domingo 11 de febrero su tradicional Campaña contra el Hambre con el lema «La única especie capaz de cambiar el planeta. EL EFECTO SER HUMANO».

Las cifras del hambre en el mundo volvieron a alcanzar niveles inasumibles en 2022. La Organización de Naciones Unidas (ONU) estima que cerca de 800 millones de personas sufren esta lacra. Son datos que ponen de manifiesto “la vulnerabilidad” de los sistemas agroalimentarios a los conflictos, el cambio climático y la crisis económica.

La pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar unos medios de vida sostenibles. Se trata, más bien, de un problema de derechos humanos. Y para terminar con ella se requieren políticas con visión de futuro para lograr un crecimiento económico inclusivo, sostenido y equitativo.

El hambre amenaza la propia dignidad del ser humano. Evidencia el egoísmo de aquellos que acaparamos más de lo necesario. San Basilio afirmaba que «si cada uno se contentase con lo indispensable para atender a sus necesidades y dejara lo superfluo a los indigentes, no habría ricos ni pobres».

La raíz de nuestras riquezas procede de la injusticia. Dios ha creado todas las cosas para que las personas las gocen conjuntamente y para que la tierra se convierta en una posesión común a todos. San Juan Pablo II escribió: “La amplitud del fenómeno pone en tela de juicio las estructuras y los mecanismos financieros, monetarios, productivos y comerciales que, apoyados en diversas presiones políticas, rigen la economía mundial: ellos se revelan casi incapaces de absorber las injustas situaciones sociales heredadas del pasado y de enfrentarse a los urgentes desafíos y a las exigencias éticas. Sometiendo al hombre a las tensiones creadas por él mismo, dilapidando a ritmo acelerado los recursos materiales y energéticos, comprometiendo el ambiente geofísico, estas estructuras hacen extenderse continuamente las zonas de miseria y con ella la angustia, frustración y amargura. […] No se avanzará en este camino difícil de las indispensables transformaciones de las estructuras de la vida económica, si no se realiza una verdadera conversión de las mentalidades y de los corazones. La tarea requiere el compromiso decidido de hombres y de pueblos libres y solidarios”.

Eliminar el hambre es posible. Aunque el panorama inmediato parece sombrío, lo paradójico es que seguimos produciendo mucho más de lo que necesitamos y, tristemente, desperdiciamos alrededor un tercio de los alimentos que generamos. No se trata, por tanto, de producir más alimentos sino de hacerlo de forma sostenible. Es un deber ético y moral lograrlo. Es, en definitiva, el mayor desafío global al que se enfrenta la humanidad hoy día y un requisito indispensable para el desarrollo de todos los pueblos. Urge el cambio. Un mundo en donde las personas vivan libres del yugo de la pobreza está a nuestro alcance. Trabajemos para lograr un futuro mejor para todos los hombres y mujeres del planeta.

Que María, Reina y Madre de toda la humanidad, ilumine nuestro compromiso con los más desfavorecidos, con tantos hermanos nuestros que, todavía hoy, carecen del pan cotidiano y de una vida vivida con dignidad.

Con mi afecto y bendición,

+Francisco Pérez González

Administrador Apostólico de Pamplona y Tudela

 

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