Voz del Pastor

Carta Pastoral

 

CAMPAÑA DE MANOS UNIDAS 60 AÑOS

 Memoria, gratitud y compromiso

Creemos en la igualdad y en la dignidad de las personas

 

Domingo, 10 de febrero de 2019

 

 

                                                  

Arzobispo de ZaragozaQueridos diocesanos:

           La Campaña de Manos Unidas cumple ahora 60 años de su existencia. Es un motivo para hacer memoria del camino recorrido; una ocasión para la gratitud por el trabajo realizado y la colaboración económica de miles de personas, empresas e instituciones; una oportunidad para el compromiso de seguir colaborando con los proyectos de Manos Unidas, que van destinados a defender la dignidad de las personas y los derechos humanos, desde nuestra fe y urgidos por el amor de Jesucristo.

           En España, el año 1959, las mujeres de Acción Católica hicieron un manifiesto, en el que declaraban la guerra al hambre. Cuatro años antes, en junio de 1955, la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC) había lanzado al mundo un manifiesto en el que se denunciaba la existencia de tres hambres que azotaban a la humanidad: hambre de pan, de cultura y de Dios. El manifiesto pretendía alertar a la opinión pública y movilizarla para una acción comprometida y eficaz. Después de sesenta años, éste sigue siendo el compromiso de Manos Unidas: declarar la guerra a la injusticia y al hambre. Fiados en el Señor que nunca nos falla, seguimos creyendo que la guerra contra el hambre se puede ganar.      

        Manos Unidas es la asociación de la Iglesia Católica en España para la ayuda, promoción y desarrollo de los países en vías de desarrollo. Es, a su vez, una Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD), de voluntarios, católica y seglar.

           Manos unidas mantiene dos líneas de trabajo: 1) dar a conocer y denunciar la existencia del hambre y de la pobreza, sus causas y sus posibles soluciones; 2) reunir medios económicos para financiar los programas, planes y proyectos de desarrollo integral dirigidos a atender estas necesidades. Está presente en todo el territorio nacional a través de 72 Delegaciones. Sus fondos proceden de las cuotas de socios, una colecta anual en parroquias, aportaciones de colegios, empresas, organismos públicos, donativos, etc.

                                                       El trabajo por la dignidad de las personas

            Este año el lema de la Campaña es: “Creemos en la igualdad y en la dignidad de las personas”.  La afirmación de la dignidad de la persona humana es hoy un hecho prácticamente universal. Esta afirmación conlleva el reconocimiento de que la dignidad de las personas encuentra su mejor concreción en los derechos humanos, tal y como recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos que acaba de cumplir 70 años. Lo reconoce también la propia Iglesia para la cual: “el movimiento hacia la identificación y proclamación de los derechos humanos es uno de los esfuerzos más relevantes para responder eficazmente a las exigencias imprescindibles de la dignidad humana (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 152).

            En el 60 aniversario de Manos Unidas recordamos con gratitud el gran esfuerzo realizado por tantas personas, mujeres y hombres, para que los derechos humanos se hagan realidad, especialmente en la humanidad más pobre y vulnerable. Pero somos conscientes de que los discursos sobre los derechos humanos no se corresponden con la realidad de millones de personas que, siendo formalmente considerados como “sujetos de derechos”, en la práctica, no pueden acceder a ellos, incluso a los más elementales como el derecho a la alimentación. Por eso, Manos Unidas sitúa su 60 aniversario dentro del marco de un trienio “Promoviendo los derechos humanos”, en el que pretendemos, de cara al futuro, abordar el reto de que lo escrito en los textos legales sea real en la vida de las personas y que millones de seres humanos, hermanos nuestros, puedan disfrutar de esos derechos que expresan la dignidad y la igualdad en las que creemos firmemente.

            En estos momentos, las cifras de la pobreza son escandalosas: 1300 millones de seres humanos, según la ONU. Y los principales rostros de la pobreza son siempre los mismos. Pero este año nos fijamos en los rostros más atropellados en su dignidad: las mujeres. Su vida discurre dentro de unas condiciones que bien pueden considerarse como una violación generalizada de sus derechos, porque, como muy bien dice la Campaña de Manos Unidas de este año: “un tercio de las mujeres del siglo XXI no son como te las imaginas: ni independientes, ni seguras, ni con voz”.

            Manos Unidas cree en un mundo fraterno donde reinen la justicia y la paz, y sabe que es necesaria la solidaridad y la colaboración de todos para construirlo. En línea con las palabras del Papa Francisco en la Jornada Mundial de los Pobres, queremos ser esas benditas manos que se abren para acoger a los pobres y traer esperanza y, con ese fin, convocamos a todos cuantos quieran a unir sus manos a las nuestras. Es un gran reto que exige una fe en lo humano y un compromiso coherente con unas relaciones humanas fraternas, porque “creemos en la igualdad y en la dignidad de las personas”.

         Desde esta carta pastoral hago un llamamiento a todos los diocesanos de Zaragoza a apoyar con empeño y generosidad los Proyectos que este año presenta para su financiación nuestra Delegación Diocesana de Manos Unidas. Invito a todos a participar con interés en el programa de Actos de la Campaña y a apoyar económicamente la financiación de los proyectos propuestos. 

          Expreso, finalmente, mi gratitud sincera y mi reconocimiento para la Señora Delegada Diocesana y para el Sr. Consiliario; para todo el equipo de Manos Unidas y para todos los diocesanos, especialmente los voluntarios, que desde hace 60 años vienen apoyando la labor y los proyectos de Manos Unidas.

          

Con mi afecto y bendición,

 + Vicente Jiménez Zamora

          Arzobispo de Zaragoza

 

 

 

 

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