Silvia Caparrós de Olmedo, nueva presidenta de Manos Unidas Barcelona
Silvia Caparrós, voluntaria en el Departamento de Empresas, sustituirá a Mireia Angerri, que abandona el cargo después de 6 años al frente de la delegación de Barcelona de Manos Unidas, la cual deja en una magnífica situación.
La nueva presidenta de Manos Unidas Barcelona es abogada de profesión, con más de 30 años de experiencia en diferentes despachos nacionales, así como empresas tecnológicas de alcance multinacional, donde ha ejercido posiciones de CEO y de asesoramiento a los consejos directivos.
En su etapa laboral, Silvia Caparrós ha destacado por combinar una visión estratégica (a corto y largo plazo) con una actitud de liderazgo transformador, buscando inspirar a su equipo de trabajo. Además, siempre ha mostrado su interés por la docencia, habiendo ejercido de profesora en universidades como ESADE, UPC y UB.
En sus primeras palabras al aceptar el cargo, Silvia Caparrós afirmó que «es un honor asumir la responsabilidad de haber sido elegida presidenta delegada de Manos Unidas Barcelona. Cuando andamos juntos desde la empatía, la solidaridad, la generosidad y la compasión, es posible avanzar hacia un mundo mejor: un mundo en el que todas las personas tengan la oportunidad real de vivir con dignidad y esperanza». «Acojo ese compromiso con humildad y con la voluntad de servir a su misión, fiel a los valores que la inspiran», añadió.
Pese a dar un paso al lado en la presidencia, una vez finalizados sus 6 años de mandato, Mireia Angerri continuará muy vinculada a la delegación de la Ciudad Condal, ya que ha aceptado el ofrecimiento del cargo de Vicepresidenta, a la vez que se reincorporará al Departamento de Empresas.
En una carta dirigida a todos los voluntarios y socios de Manos Unidas Barcelona, la presidenta saliente se expresó así: «A todos y cada uno de vosotros, gracias, con mayúsculas. Gracias por confiar, por implicaros y por creer que, compartiendo un mismo compromiso, podemos ir transformando, paso a paso, las realidades injustas que afectan a tantas mujeres y hombres, niñas y niños de nuestro planeta».
Para finalizar su escrito, Mireia Angerri puso de relieve «el privilegio de vivir de cerca la alegría profunda que nace de trabajar junto a quien más nos necesita, en los lugares más vulnerables de nuestro mundo. Una alegría discreta, pero inmensamente transformadora. Me voy con el corazón lleno, y lo hago con la tranquilidad de dejar la delegación en muy buenas manos».
Recientemente, el Cardenal Juan José Omella dio su visto bueno a la sucesión, confirmando así la votación que realizaron los miembros de la delegación hace unas semanas.