Apoyamos la rehabilitación de jóvenes adictas al Kush en Sierra Leona

Con un proyecto de formación en agricultura.

Apoyamos la rehabilitación de jóvenes adictas al Kush en Sierra Leona. Fotografía: Caritas Freetown

Un nuevo problema ha venido a sumarse a la ya de por sí frágil estabilidad en Sierra Leona. Se trata del kush, una droga de diseño, extendida por África Occidental, compuesta, entre otras, por sustancias altamente adictivas como el cannabis y el fentanilo. El kush está causando estragos sobre todo entre la población joven y vulnerable de los barrios más empobrecidos de grandes ciudades como Freetown.

Se trata, según el padre Peter Konteh, director de Caritas Freetown, socio local de Manos Unidas en el país, de una realidad «creciente y desgarradora» que afecta y golpea con fuerza a la juventud. En junio de 2024 la gravedad del aumento del consumo llevó al presidente Julius Maada Bio a declarar el estado de emergencia nacional. Algo que, por ahora, no parece estar resultando muy efectivo.

Porque, desde hace varios años, la expansión del kush ha derivado en una gravísima crisis social y de salud pública en Sierra Leona. La droga, asegura el padre Konteh, está destruyendo familias, debilitando comunidades y arruinando los sueños y el futuro de los jóvenes. «Muchos chicos y chicas, algunos apenas en los primeros años de la adolescencia, recurren a las drogas por frustración, desempleo, trauma y desesperanza. La mayoría no tienen dónde acudir en busca de apoyo, orientación u oportunidades», explica el sacerdote sierraleonés.

El kush es una droga barata. Su efecto no dura demasiado, quizá minutos. Pero sus consecuencias pueden causar problemas físicos y mentales de por vida. Si no la muerte.

Fotografía: Caritas Freetown
La expansión del kush ha derivado en una gravísima crisis social y de salud pública en Sierra Leona. Fotografía: Caritas Freetown

Prevención y rehabilitación

Ante esta situación Caritas Freetown, cuya labor fue crucial en emergencias como el último brote de ébola o el coronavirus, está llevando a cabo campañas de sensibilización comunitaria, programas educativos en escuelas y parroquias, asesoramiento familiar y sensibilización a través de los medios con el fin de «romper el silencio en torno al consumo de drogas y la adicción». «Creemos –asegura el padre Konteh- que la prevención mediante la concienciación y la educación son esenciales, pero igualmente importante es ofrecer alternativas reales y caminos hacia la dignidad».

Este es uno de los objetivos del proyecto experimental puesto en marcha por Caritas Freetown y Manos Unidas en la comunidad de Makomba, en la provincia Oeste Rural de Sierra Leona.

Fotografía: Caritas Freetown
En la granja experimental del proyecto de Caritas Freetown y Manos Unidas conviven 16 jóvenes que se están rehabilitando de su adicción al kushFotografía: Caritas Freetown

Se trata de una granja experimental en la que se da prioridad a las mujeres, que son las que más sufren el aumento de la pobreza en el país. Entre de ellas, se está prestando especial interés a mujeres jóvenes, de entre 18 y 35 años. Esto les permitirá labrarse un futuro en una zona rural, evitando así un éxodo incontrolado a la superpoblada capital de Freetown, donde se enfrentan a un futuro incierto.

El trabajo en esta granja, en la que conviven 16 jóvenes que se están rehabilitando de su adicción al kush, se centra en el fortalecimiento de los pequeños agricultores y en despertar el interés de los estudiantes y los jóvenes desempleados de la zona por participar en el sector agrícola.

Los conocimientos adquiridos sobre los beneficios nutricionales y los costes de producción de las hortalizas seleccionadas, así como los posibles beneficios comerciales, ayudarán a los beneficiarios seleccionados a superar el umbral de subsistencia de los cultivos básicos, diversificar sus fuentes de ingresos y mejorar su estado nutricional.

Fotografía: Caritas Freetown
El trabajo se centra en el fortalecimiento de los pequeños agricultores y en despertar el interés de los estudiantes y los jóvenes desempleados de la zona por participar en el sector agrícola. Fotografía: Caritas Freetown

Este proyecto —junto con otras iniciativas de Cáritas Freetown para frenar el creciente consumo de kush entre la juventud— ofrece a estos chicos y chicas nuevas oportunidades que actúan como una de las formas más eficaces de evitar que busquen en las drogas una vía de escape al vacío que sienten en sus vidas.

«Cuando los jóvenes pueden imaginar un futuro significativo —a través de habilidades, empleo y un sentimiento de pertenencia— es mucho menos probable que caigan en la desesperación y la adicción. Por ello, la iniciativa de formación vocacional es muy pertinente y valorada. Cada esfuerzo cuenta en esta misión compartida», explica el padre Peter Konteh.

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