La escalada de violencia en Líbano provoca el desplazamiento de miles de familias que lo han perdido todo
Desde marzo de 2026, más de un millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en Líbano. Muchas han tenido que marcharse con lo imprescindible, dejando atrás sus casas y sus medios de vida, sin saber cuándo podrán regresar. Juan Angulo, del Departamento de Proyectos de Asia de Manos Unidas, explica:
Para muchos, el desplazamiento no es solo una huida temporal, sino la incertidumbre de no saber si algún día podrán volver.
Juan Angulo. Departamento de Proyectos de Asia de Manos Unidas.
La emergencia golpea a un país que ya atravesaba una profunda crisis económica y social. Las familias desplazadas se enfrentan a dificultades para acceder a medicamentos, agua y productos de higiene, mientras las comunidades de acogida deben compartir unos recursos ya limitados.
Ayuda médica y productos básicos para las familias vulnerables
Para responder a las necesidades más urgentes, Manos Unidas ha apoyado durante cinco meses una intervención de emergencia de su socio local Pro Terra Sancta, organización vinculada a la Custodia de Tierra Santa de los franciscanos.
El proyecto se ha desarrollado en Beirut, Bourj Hammoud, Rabwe y Al Mina, donde equipos médicos, farmacéuticos, psicólogos y personal local han atendido tanto a personas desplazadas como a familias vulnerables de las comunidades de acogida. La intervención ha facilitado productos de higiene, pañales y leche infantil, además de consultas médicas y medicamentos esenciales.
Gracias al apoyo de Pro Terra Sancta y Manos Unidas, 896 personas han sido atendidas directamente y más de 3.500 de forma indirecta. 476 personas han recibido productos de higiene, pañales y leche infantil. Además, cerca de 800 personas accedieron a consultas médicas y medicamentos esenciales.
Atender las heridas emocionales del conflicto
La guerra deja secuelas que van más allá de las pérdidas materiales. El miedo, la ansiedad y la ruptura de la vida cotidiana afectan especialmente a los niños y a las mujeres que deben sostener a sus familias en circunstancias difíciles.
«Porque las heridas de la guerra no son únicamente físicas», señala Angulo.
Por este motivo, el proyecto también ha facilitado espacios seguros de escucha y acompañamiento donde, mediante juegos, arteterapia y atención psicológica, 200 mujeres, niños y niñas pueden expresar sus emociones y recuperar parte de la normalidad perdida por el desplazamiento forzoso.
Seguir acompañando cuando los focos se alejan
Aunque la atención internacional se dirija hacia otras crisis, las necesidades de las familias desplazadas continúan. Muchas siguen sin saber cuándo podrán regresar a sus hogares y deben reconstruir su vida en circunstancias muy difíciles.
Como recuerda Angulo, «cuando los focos internacionales se alejan, la vida continúa para quienes han tenido que dejarlo todo atrás y no saben si algún día podrán regresar a sus hogares».
La colaboración entre Manos Unidas y Pro Terra Sancta permite ofrecer una respuesta cercana a las necesidades más urgentes, tanto de quienes han huido como de las comunidades que los acogen.
«Y es precisamente entonces cuando el acompañamiento cercano se convierte en el primer paso para empezar a reconstruir sus vidas», concluye Angulo.