Manos Unidas en su Mesa del Hambre: "El derecho a la alimentación es una prioridad para construir la paz"

Abordamos cómo los conflictos destruyen los sistemas alimentarios y cómo proteger a las comunidades más vulnerables para avanzar hacia una paz estable y duradera.
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Mesa del Hambre Manos Unidas 2026

La segunda Mesa del Hambre de Manos Unidas, «Alimentando la paz», celebrada el 13 de octubre en la Fundación Botín de Madrid con motivo del Día Mundial de la Alimentación, ha reunido a especialistas de distintos ámbitos para reflexionar sobre la relación entre el hambre y los conflictos. El encuentro ha abordado la importancia de garantizar el derecho a la alimentación como estrategia para construir una paz duradera.

Las dimensiones de una crisis global

Según el informe SOFI 2026, 645 millones de personas padecieron hambre en 2025, lo que representa el 7,8 % de la población mundial. Aunque el hambre descendió por tercer año consecutivo, los avances siguen siendo desiguales entre regiones.

Los avances frente al hambre siguen siendo insuficientes y los conflictos agravan las crisis alimentarias. Las guerras desplazan a la población y destruyen sus medios de vida, con consecuencias que perduran más allá de los combates. A su vez, el hambre, la exclusión y la falta de oportunidades alimentan tensiones e inestabilidad.
Fidèle Podga Dikam, coordinador de Estudios y Documentación de Manos Unidas.

A esta realidad se suman las situaciones de inseguridad alimentaria aguda, que comprometen de forma inmediata la alimentación y los medios de vida de millones de personas.

«El Informe Mundial sobre Crisis Alimentarias 2026 señala que 266 millones de personas afrontaron niveles altos de esta inseguridad en 47 países y territorios durante 2025. Los conflictos siguen siendo su principal causa: por primera vez en los diez años de historia del informe, se confirmaron hambrunas en dos territorios durante un mismo año, en partes de Gaza y Sudán», ha añadido Podga.

Los conflictos del hambre

La primera mesa, «Los conflictos del hambre», ha analizado estas relaciones desde la experiencia humanitaria, el periodismo y la investigación sobre paz y desarme.

En ella han participado Esperanza Santos Suárez, gestora de emergencias de Médicos Sin Fronteras; Miguel Ángel de la Fuente, reportero gráfico especializado en conflictos y anterior reportero gráfico de RTVE; y Jordi Calvo Rufanges, coordinador del Centre Delàs. El debate ha estado moderado por Fidèle Podga Dikam, coordinador de Estudios y Documentación de Manos Unidas.

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Los conflictos del hambre. Mesa del Hambre Manos Unidas 2026
Esperanza Santos Suárez, Miguel Ángel de la Fuente y Jordi Calvo Rufanges fueron los ponentes que participaron en la primera mesa, bajo la moderación de Fidèle Podga Dikam. Fotografía: Javier Mármol

El análisis ha incorporado el papel del militarismo y el comercio de armas, así como la situación de quienes se ven obligados a huir de sus hogares. Jordi Calvo ha cuestionado que las personas que escapan del hambre y las guerras sean tratadas como enemigas cuando llegan a las fronteras europeas. «No podemos criminalizar a quienes huyen del hambre y las guerras», ha señalado.

Por su parte, Miguel Ángel de la Fuente ha recordado que «el hambre también es un arma de guerra y casi siempre la sufren quienes menos tienen que ver con ella». Su experiencia documentando conflictos pone rostro a las cifras y muestra que las consecuencias de la violencia no terminan cuando cesan los combates.

«Una guerra no termina donde acaba el frente: continúa en una mesa vacía, en un campo que ya no se puede cultivar y en una familia que no sabe qué podrá comer mañana», ha añadido el reportero gráfico.

Esperanza Santos, que también es enfermera del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, ha incidido en las consecuencias de los conflictos sobre la población civil. «Las consecuencias de los conflictos son siempre devastadoras, destruyen sistemas sanitarios, infraestructuras... pero lo peor son las consecuencias sobre la infancia y los problemas de salud mental que se derivan y el hambre y la pobreza que acompañan a esos niños durante generaciones», ha explicado.

Santos ha destacado el vínculo entre conflicto, hambre y pobreza, una relación que, en sus palabras, «siempre genera injusticia».

La relación entre hambre y conflictos exige, además, distinguir las causas y los contextos de cada crisis. Mientras la violencia destruye los medios de vida y dificulta el acceso a los alimentos, la exclusión, la desigualdad y la falta de oportunidades pueden agravar las tensiones sociales.

Comprender estas dinámicas resulta necesario para diseñar respuestas que no se limiten a paliar sus consecuencias. Por ello, el análisis de las causas estructurales resulta esencial para avanzar hacia soluciones que protejan a las poblaciones afectadas y prevengan nuevas crisis.
Fidèle Podga Dikam, coordinador de Estudios y Documentación de Manos Unidas.

El derecho a la alimentación como política de paz

La segunda mesa, «Del diagnóstico a la acción: construir la paz desde el derecho a la alimentación», ha centrado el debate en las respuestas necesarias para afrontar los retos planteados durante la primera sesión y avanzar hacia soluciones duraderas.

Han participado Rafael Grasa Hernández, profesor emérito de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona; Emma Orejudo, subdirectora de Transición Ecológica, Agua y Lucha contra el Hambre de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID); y María González López, directora de Enraíza Derechos. El debate ha estado moderado por Marco Gordillo, coordinador de Incidencia y Alianzas de Manos Unidas.

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Mesa del Hambre Manos Unidas 2026
Rafael Grasa Hernández, Emma Orejudo y María González López, junto a Marco Gordillo, coordinador de Incidencia y Alianzas de Manos Unidas. Fotografía: Javier Mármol

Rafael Grasa ha subrayado la complejidad de las crisis y la necesidad de intervenir sobre los factores que las agravan. «Todo fenómeno social (sea la guerra o el hambre) nunca tiene una única causa, sino causas múltiples», ha explicado. Desde esta perspectiva, ha destacado la importancia de identificar los ámbitos en los que las políticas públicas pueden reducir los problemas y favorecer las soluciones, sin perder de vista sus causas estructurales.

Emma Orejudo ha puesto el foco en el papel de la cooperación internacional y en la responsabilidad de los Estados a la hora de garantizar el acceso a una alimentación adecuada.

«Para la Cooperación Española, el derecho a la alimentación es una seña de identidad que orienta nuestra acción. El acceso a una alimentación adecuada es un derecho humano universal, y la Cooperación Española actúa para contribuir a que los Estados cumplan sus obligaciones de respetar, proteger y garantizar ese derecho. Así, las personas dejan de ser consideradas beneficiarias pasivas y pasan a ser titulares de derechos, mientras que los Estados son titulares de obligaciones», ha explicado la representante de la AECID.

Por su parte, María González, directora de Enraíza Derechos, ha insistido en que el hambre no es una consecuencia inevitable ni responde únicamente a la falta de alimentos. «El hambre no es un accidente irremediable ni un problema de escasez de alimentos, es una violación de un derecho humano evitable con decisiones políticas que vayan directamente a prevenir sus causas», ha señalado.

Desde Manos Unidas, defendemos que garantizar el derecho a la alimentación supone proteger a las personas y las comunidades, asegurar el acceso a recursos esenciales y fortalecer sistemas alimentarios capaces de resistir las crisis. Es una obligación en materia de derechos humanos y, al mismo tiempo, una condición necesaria para avanzar hacia una paz duradera.

Manos Unidas nació para luchar contra el hambre, conscientes de que el hambre es la expresión más radical de la pobreza. Desde hace casi siete décadas trabajamos para garantizar el derecho a la alimentación de miles de comunidades vulnerables en diversos países del mundo, sabiendo que de esta manera contribuimos también a la construcción de sociedades más justas y pacíficas.
Marco Gordillo, coordinador de Incidencia y Alianzas de Manos Unidas.

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Clausura Cecilia Pilar. Mesa del Hambre de Manos Unidas 2026
Clausura de la Mesa del Hambre a cargo de Cecilia Pilar, presidenta de Manos Unidas. Fotografía: Javier Mármol

Un compromiso colectivo para erradicar el hambre

En la clausura del encuentro, nuestra presidenta, Cecilia Pilar Gracia, ha insistido en que garantizar el derecho a la alimentación es fundamental para proteger la dignidad humana, avanzar en justicia y favorecer la convivencia pacífica.

Garantizar el derecho a la alimentación es una condición indispensable para vivir con dignidad, avanzar en justicia y construir la paz. Por eso, hacemos un llamamiento a las instituciones, a la comunidad internacional y a la ciudadanía para reforzar su compromiso y traducirlo en acciones concretas. El hambre es evitable: no podemos aceptar que siga siendo una realidad para millones de personas. 
Cecilia Pilar Gracia, presidenta de Manos Unidas.

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