La UE adopta una versión rebajada de la Directiva sobre diligencia debida empresarial

Insuficiente para garantizar derechos humanos y sostenibilidad

La UE adopta una versión rebajada de la Directiva sobre diligencia debida empresarial:  insuficiente para garantizar derechos humanos y sostenibilidad

La adopción del “Paquete legislativo Ómnibus I” por parte del Consejo de Asuntos Generales supone un avance importante, pero claramente insuficiente, en la protección de los derechos humanos y el medio ambiente ante abusos de las grandes empresas.  

La UE aprueba una Directiva clave, pero debilitada

Tras cuatro años de negociaciones, los Estados miembros de la Unión Europea han dado la aprobación final a la Directiva sobre Diligencia Debida de las Empresas en materia de Sostenibilidad (CSDDD, por sus siglas en inglés), integrada en el Ómnibus I.  

Esta norma obligará por primera vez a las grandes multinacionales a identificar, prevenir y reparar los impactos negativos sobre los derechos humanos y el medio ambiente en toda su cadena global de suministro. 

Sin embargo, las modificaciones introducidas a través del paquete Ómnibus han recortado el alcance y las obligaciones de la Directiva, rebajando protecciones esenciales precisamente en un contexto de escalada de la crisis climática y de vulneración sistemática de derechos en muchos países empobrecidos.  

Qué supone esta Directiva para las víctimas de abusos

A pesar del debilitamiento del texto, la Directiva CSDDD representa un paso adelante en términos de rendición de cuentas empresarial. 

  • Las empresas tendrán la obligación de tomar medidas para evitar vulneraciones de derechos humanos y daños ambientales en sus operaciones y cadenas de suministro. 
  • En caso de abusos, las víctimas contarán con nuevas vías legales para buscar justicia ante los tribunales de la UE, así como mediante mecanismos de control administrativo en los Estados miembros. 
  • La efectividad real de la Directiva dependerá de que estas obligaciones se apliquen de forma rigurosa y de que exista acceso efectivo a la justicia para las comunidades afectadas. 

Este marco puede convertirse en una herramienta importante para comunidades campesinas, pueblos indígenas, personas trabajadoras (muchas veces invisibles) cuya vida y medios de subsistencia se ven afectados por proyectos empresariales. 

Un precedente preocupante: presión corporativa y desregulación

La aprobación del texto final ha estado marcada por una intensa presión de lobbies empresariales y por injerencias políticas externas, que han empujado a varios gobiernos a debilitar la propuesta original. La desregulación introducida ha desmantelado parte de las obligaciones climáticas de las empresas y ha recortado salvaguardas clave en materia ambiental y de derechos humanos. 

Esta influencia corporativa sienta un precedente peligroso y pone en riesgo la credibilidad de la UE como referente internacional en derechos humanos y sostenibilidad.  

Desde la Plataforma por Empresas Responsables (PER), de la que Manos Unidas forma parte a través de la alianza Enlázate por la Justicia, se alerta de que la prioridad política se ha desplazado hacia la protección de intereses económicos a corto plazo, por encima de la defensa de las personas y del planeta. 

Oportunidad y responsabilidad de España en la transposición

La Directiva entra ahora en una fase decisiva: su transposición a las legislaciones nacionales, que deberá completarse antes de julio de 2028. El Gobierno de España tiene la oportunidad (y la responsabilidad) de impulsar una transposición rápida y ambiciosa, que refuerce los aspectos que han quedado debilitados en el texto europeo. 

Según la PER, una aplicación sólida de la Directiva por parte de los tribunales y las autoridades administrativas será determinante para garantizar justicia efectiva a las víctimas de abusos empresariales. No basta con aprobar una ley en Bruselas: es imprescindible que, en nuestro país, las normas se traduzcan en cambios reales en el comportamiento de las empresas y en reparación para las personas afectadas. 

El compromiso de Manos Unidas

Como organización de la sociedad civil comprometida con la defensa de los derechos humanos y el cuidado de la casa común, Manos Unidas lleva años denunciando las consecuencias de un modelo económico que antepone el beneficio a la dignidad de las personas y a los límites del planeta.

    En este sentido y unidos a la PER reclamamos que España lidere una transposición valiente: las víctimas de abusos corporativos y el planeta no pueden seguir esperando

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