Nos sumamos al lanzamiento de la plataforma global para desinvertir en minería y proteger a las comunidades

Promovida por Iglesias y Minería y apoyada por organizaciones religiosas y sociales.

Manos Unidas se suma al lanzamiento de una plataforma global para desinvertir en minería y proteger a las comunidades afectadas

El reciente lanzamiento de la Plataforma en Desinversión en Minería es un llamado que coloca a las comunidades afectadas por el extractivismo y a la “Casa común” en el centro del debate sobre el uso del dinero y las inversiones de las instituciones eclesiales.

Esta apuesta, que se presentó el pasado viernes 20 de marzo en la Sala de Prensa del Vaticano, está promovida por la red ecuménica latinoamericana Iglesias y Minería y cuenta con el apoyo de decenas de organizaciones religiosas y sociales de distintos continentes. Manos Unidas, que acompaña desde hace décadas a comunidades afectadas por el extractivismo en todo el planeta, se suma al lanzamiento de esta Plataforma.

Una respuesta ética al modelo extractivista

La Plataforma nace como respuesta al creciente clamor de comunidades indígenas y rurales cuyos territorios se han convertido en “zonas de sacrificio” por la expansión de proyectos mineros, muchas veces asociados a contaminación del agua, destrucción de ecosistemas y vulneraciones sistemáticas de derechos humanos.

Voces como la de Yolanda Flores, lideresa aymara, recuerdan que detrás de cada inversión hay rostros concretos y culturas amenazadas por un modelo de desarrollo que no han elegido, pero del que sufren las consecuencias.

En este contexto, obispos y expertos en justicia social señalan el vínculo directo entre el sistema financiero global y la violencia del extractivismo, denunciando el predominio de una lógica de maximización del beneficio por encima de la dignidad de las personas y de la integridad de los territorios.

La desinversión aparece así como una herramienta concreta para desenmascarar estas dinámicas y cortar el flujo de capital hacia aquellas empresas mineras vinculadas a impactos graves sobre comunidades y ecosistemas.

Justicia climática, paz y finanzas

La Plataforma de Desinversión en Minería recuerda que muchos conflictos armados actuales y futuros están relacionados con la disputa por minerales estratégicos para la industria tecnológica y militar.

En un mundo marcado por las guerras y la polarización, optar por desinvertir en determinados proyectos mineros se presenta como un gesto concreto de construcción de una paz que cuestiona las raíces económicas de la violencia.

La Plataforma propone un camino escalonado de compromiso: desde conocer mejor el vínculo entre las inversiones financieras y los impactos mineros, hasta revisar y actualizar los códigos éticos de inversión y, finalmente, retirar capital de actividades que sostienen abusos del sistema extractivo, reorientándolo hacia sectores social y ecológicamente responsables.

Aunque el proceso de construcción de esta Plataforma global continúa, durante el encuentro se fijaron algunos de sus objetivos y funciones esenciales, como son: la información, investigación y formación sobre minería, sus efectos y las inversiones que hay detrás; ofrecer alternativas para inversiones éticas; difusión y sensibilización sobre esas inversiones y sus impactos; promoción de códigos y criterios éticos; fortalecimiento de relaciones con espacios institucionales de iglesias y seguir profundizando en teología, Doctrina Social de la Iglesia y Magisterio de la iglesia como fundamento para las inversiones éticas.

Un llamado al que se suma también Manos Unidas

Manos Unidas, que acompaña desde hace décadas a comunidades afectadas por el extractivismo en todo el planeta y también a la Red Iglesias y Minería, se suma al lanzamiento de esta Plataforma junto la alianza española de entidades católicas Enlázate por la Justicia (Cáritas, Cedis, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES), a su red internacional CIDSE y otras decenas de redes y entidades sociales de todo el mundo.

Para una organización como Manos Unidas este proceso abre un espacio privilegiado para seguir profundizando en la coherencia entre misión, alianzas y política de inversiones.

Para la entidad “es un imperativo ético desinvertir en actividades que destruyen la casa común y vulneran la dignidad de los pueblos, para que nuestras finanzas sirvan realmente a la justicia y la paz”.

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