Ayer, 25 de febrero, Tarragona volvió a vivir una de esas jornadas que dejan huella. Cerca de 700 personas —alumnos, profesores y voluntarios— llenaron las calles de energía, compromiso y esperanza en la XXXI Marcha de la Solidaridad de Manos Unidas.
Nueve centros educativos de Tarragona. Nueve realidades diferentes. Pero un solo camino: el de la solidaridad. Vedruna Sagrat Cor, Teresianas, Institut Pons d'Icart, Sant Pau, Lestonnac, Dominiques, Mare de Déu del Carme, El Carme y Escola Joan XXIII caminaron juntos por una causa común.
La Marcha comenzó en un Camp de Mart envuelto en niebla, pero con esa mezcla de ilusión y nervios que solo tienen las grandes jornadas. El recorrido nos llevó hasta Boscos y el Loreto, donde los jóvenes participaron en dinámicas llenas de sentido y simbolismo. Este año caminábamos para apoyar un proyecto de Manos Unidas en Cisjordania, fortaleciendo a las comunidades beduinas Jahalin en el desierto de Judea. Un desierto lejano… pero una realidad que ayer sentimos muy cercana.
En el Loreto, con la complicidad de Pere Boluda y Mn. Damià y su equipo, la jornada tomó ritmo, música y color. Pulseras de colores, movimientos compartidos, risas y reflexiones. Un mensaje claro: la solidaridad no es teoría, es acción. Contra el hambre, sumamos.
La clausura en la Plaça de la Font puso el broche final a una mañana intensa. Nos acompañó la regidora Montse Adan, quien recordó que ella misma participó en esta Marcha cuando era estudiante. Sus palabras conectaron pasado y presente, demostrando que la solidaridad deja huella.
El momento más simbólico llegó cuando, entre todos, formamos la palabra SOLIDARIDAD. Cada escuela aportó su letra. Una imagen sencilla y poderosa: solos, somos una letra; juntos, una palabra que transforma.
Gracias, de todo corazón:
A los alumnos, por su energía, entusiasmo y compromiso.
A los profesores, por caminar a su lado y hacerlo posible.
Al Padre Mario, por abrirnos, un año más, el espacio del Loreto.
Al colegio Sant Pau, por el apoyo técnico.
A Protección Civil y Cruz Roja, por velar por la seguridad.
A Pere Boluda, Mn. Damià y equipo, por saber conectar con los jóvenes año tras año.
A los voluntarios de la empresa Kellogg’s, que se han convertido en indispensables, después de 3 marchas con Manos Unidas.
Al Ayuntamiento de Tarragona, especialmente a la regidora Montse Adan, por sus palabras, y a Maria Roig y Xavi Puig, presentes también el acto de clausura.
A Tarragona Ràdio, por su presencia en directo, en la salida de la Marcha.
Y a los voluntarios de Manos Unidas, que desde hace 31 años mantienen vivo este camino.